Ciudadanía delincuente

Ciudadanía delincuenteEstamos en plena campaña electoral para las elecciones europeas. El pasado viernes me di cuenta de que todos los autobuses de la red urbana de Madrid llevan incorporada una bandera de la Unión Europea en sus cabeceras y caí en la cuenta del hecho.

No tengo ni idea de a quién votar porque toda la clase política me tiene tremendamente decepcionado. Solo con el hecho de ver nuestras calles inundadas de propaganda me produce una repugnancia tremenda.

Hace tan solo unas semanas, la policía, instada por los políticos en el poder, linchaba a cientos de personas que se manifestaban contra el régimen político en el vivimos, un estado corrupto e injusto que se ceba con los más débiles mientras que los culpables de esta situación van escapándose de rositas de todos los chanchullos en los que cada vez están más metidos.

Durante aquellos días, todos ellos salían en los debates televisados tachando a la sociedad de delincuentes por hacer escraches y manifestaciones, de vagos por estar cobrando subsidios de desempleo (los que tengan) en lugar de trabajar y de putas por querer tener derecho para hacer con su útero lo que les dé la real gana.

Sin embargo, cuando llega el momentazo electoral, la ciudadanía deja de ser escoria y ya no somos tratados como delincuentes. No. Ahora somos los encargados de elegir quién va a manejar el cotarro durante los próximos años. Somos los encargados de escoger a las personas que van a estar forrándose de pasta durante los próximos años por ejecutar malamente un trabajo que nos implica a todos.

Llevamos años metidos en una mierda tremenda por culpa de todos ellos. Llevamos años soportando y viendo cómo miles de familias son destruidas, desahuciadas y humilladas por esta clase política. Llevamos años viendo cómo los culpables de todo esto no hacen nada por arreglarlo y cómo tampoco tienen la decencia de largarse de una vez. Prefieren seguir siendo tratados como incompetentes pero seguir cobrando ese sueldazo que les tiene estancados en sus impolutos e infranqueables despachos.

Y lo peor de todo: es que hemos sido nosotros los que les hemos colocado ahí.

Han llegado las Elecciones Europeas y ya nos sentimos ciudadanos porque los políticos nos tratan bien. Esperan que acudamos a las urnas para hacer ver a todo el planeta que la gente sigue confiando en ellos. Por eso, visitan enfermos, aumentan las frecuencias del transporte público y empiezan a reducir impuestos. Diría a los políticos que estas cosas ya no cuelan, pero es que no es así. Claro que cuelan, porque seguirán estando ahí una y otra vez. Porque la ciudadanía tratada como delincuentes seguirán decidiendo que todos ellos sigan manejando y destruyendo nuestras vidas. Y nos lo tenemos merecido. Porque no somos una ciudadanía delincuente, sino que somos una panda de gilipollas que nos seguimos creyendo las mentiras de un grupito de individuos a los les importamos un pimiento.

Y tú, ¿a quién vas a votar?

Y ahora os contesto

Hacía tiempo que no contestaba ningún comentario, pero hace unos días llegó este:

un dia le veras… y te arrodillaras…le diras SEÑOR ..pero lloraras de arrepentimiento porque no quisiste creer …va a ser demasiado tarde (martin)

Este comentario se ha publicado en una entrada que escribí hace más de cuatro años; de hecho, ni siquiera estábamos todavía por aquí. En dicha entrada, hablaba del fenómeno de la partenogénesis, el único por el cual se podría explicar que María engendrase a Jesucristo por obra y gracia del espíritu santo. Pues bien, esa entrada explica perfectamente el comentario escrito por este “iluminado”.

Me ha costado mucho responder este comentario porque sinceramente no sé qué contestar a semejante gilipollez. Creo que solamente puedo decir que en mi vida las decisiones las tomo yo, no ningún ente que debo creer que existe simplemente porque haya personas que aseguren que así es. ¿Por qué debo arrepentirme por negar la existencia de tu dios? ¿Realmente crees que estoy dispuesto a arrodillarme ante nadie? Si es así, es porque no sabes cómo es el lugar en el que te encuentras. Si tu respuesta a unos comentarios científicos vertidos en aquel post te han llevado a escribir semejante tontería, creo que tienes un problema serio.

En el post de hoy, he hablado de las consecuencias de ser unos borregos y de confiar en los mismos que siempre nos han tomado el pelo. Haber respondido a este comentario creo que es la mejor prueba para demostrarle a la gente que, por mucho que queramos (o no), el mundo seguirá siempre en manos de los mismos porque, como indiqué más arriba, no somos ciudadanos: somos gilipollas.

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