¿Es la infanta un poco tonta?

Todavía no me he pronunciado sobre uno de los casos más graves que están sucediendo a día de hoy. Como apenas tengo tiempo, os dejo con el post de Aníval Malvar en el blog Rosas y espinas. Es exactamente lo que pienso yo sobre todo este asunto.

 ¿Es la infanta un poco tonta?Resulta que si se mueren seis altezas reales españolas de repente, la séptima en la línea de sucesión, que es la infanta Cristina, como reina va a resultar un poco tonta. Sólo por consanguinidad y por borbona, si esa desgracia ocurriera, por ejemplo en un accidente de avión de seis miembros de la familia real visitando Botsuana para visitar a Corinna, tendríamos en la jefatura del Estado a una tía que no sabe lo que firma, que desconoce en qué empresas está, que usa tarjetas de crédito de incierta procedencia y que suscribe simultáneamente recibos de arrendamiento y como alquiladora de su mansión de Pedralbes sin preguntarse qué suscribe. Si esta tía es inocente, demuestra que nuestra familia real no está preparada para reinar ni para nada, y que mayormente debería ser beneficiaria de una ayuda estatal por discapacidad intelectual, en lugar de gozar de una opción a la Corona y de un presupuesto anual cercano a los diez millones de euros.

La declaración de la infanta ante el juez Castro, diseñada no en vano por el padre de la Constitución Miquel Roca, ha consistido en demostrar que Cristina es un poco, bastante, o sobradamente tonta. Como un preferentista cualquiera. A mí no me parece mal como estrategia procesal. Y, repasando la historia, tampoco hallo a ningún borbón que haya resultado excesivamente listo. Pero entonces deberíamos replantearnos los españoles si preferimos una monarquía sustentada por incapacitados intelectuales o una república, a ver si de la república surje alguien más listo. Que también lo dudo, tal y como andamos votando últimamente.

Cristina puede reinar el martes si se cae el avión en Botsuana. Y firmar cualquier acuerdo con los etarras o los talibanes para dinamitar el Camp Nou, el Bernabéu o la Plaza de España sin acordarse, sin saber lo que firmaba, e incluso solo por amor a cualquier etarra o talibán noviete. Porque ella ha dicho que firmaba todo lo que le ponían delante por confianza y por amor. Vaya chollo de tía. Para un terrorista, para un chorizo, para un tío que mete goles con la mano o para un cualquiera.

Me da la impresión de que gastamos demasiado dinero en la educación de los sucesores a la Corona para tan magros resultados intelectivos. Pues no me puedo creer que la infanta Cristina no sea tonta, y esté vacilándonos al juez y a los españoles. Yo, sinceramente, considero que el juez Castro la debería exculpar por tonta, y meterla en un trabajo conforme a su escasa neuronalidad. Pena que la ley de dependencia haya sido momificada por el actual gobierno, que si no esta chica podría llevarse de pensión hasta trescientos euros mensuales o así. Que de tan tonta se los merece.

Tal como veo yo las capacidades de nuestra casa real, propondría acogerlos más a la ley de dependencia que a los presupuestos generales del Estado, y que me perdonen los dependientes si mi argumento molesta, incomoda o hiere. Sobre todo teniendo en cuenta que el Gobierno del PP recortó en 2013 1.108 millones de euros de esta partida, una cantidad superior a la presupuestada ese año: 1.087 millones.

Los 30 o 40 dependientes borbónicos, si se recuperase aquella ley de dependencia, a 300 pavos por incapaz, nos saldrían a 12.000 euros mensuales, cantidad sensiblemente inferior a la que recibe Zarzuela. Sería un ahorro y las futuras infantas Cristinas al menos tendrían a alguien a su lado para comisariar lo que firman, para informarles de la infinidad de cosas que no saben, para hacerles distinguir las tarjetas de crédito personales de las de su ONG sin ánimo de lucro, o para advertirles de los trapicheos de sus novios etarras, talibanes o balonmanistas. Porque esta chica, sin duda, se vio desamparada en aquella tesitura del instituto Nóos. Pobre tonta. Pobre. Como todas las tontas de clase baja española, licenciada en Ciencias Políticas por la Complutense y máster en Relaciones Internacionales por la Universidad de Nueva York. Si es que no hay nada mejor que estudiar, arrancando en el recreo patatas de la tierra helada para no pasar hambre, en las escuelas unitarias de Chantada, provincia de Lugo. O por ahí. Pero es que ese tipo de educación cuesta más que dinero. Y es lo que le ha faltado a la pobre infanta Cristina para acabar siendo una chica inteligente y memoriosa. Pobre. Pobre.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s