“El culo”, de Juan José Millás

Hoy vuelvo a enlazaros a la entrada de otra persona, en este caso a la columna publicada hoy en El País por Juan José Millás y titulada El culo.

Partiendo del problema que conllevó para miles de pasajeros el cierre de Spanair, Millás acaba concluyendo una columna magnífica en la que pone de manifiesto su percepción sobre un tema del que yo también os hablé hace más de un año: la inutilidad de las hojas de reclamaciones y cómo únicamente sirven para que otros se “limpien el culo” con ellas. De hecho, y haciendo un alarde de modestia sin límites, me atrevo a decir que el escrito de Millás me recuerda mucho a los que yo escribo cuando me encuentro enfadado con el mundo. Por eso mismo, hoy he decidido traerlo aquí.

Como no os quiero adelantar nada y quiero que la leáis, finalizo aquí mi relato de hoy.

¿Qué hizo Spanair con los pasajeros atrapados, por la mala fe de sus directivos, en los aeropuertos de medio mundo? Pues ofrecerles hojas de reclamaciones. No bocadillos ni bebidas ni hoteles ni biberones para los bebés, no, solo hojas de reclamaciones, seguramente llenas de casillas con preguntas indescifrables, quizá con el test de Rorschach adjunto. La hoja de reclamaciones devenía así en la última de una serie de burlas y atropellos que comenzaron al adquirir un billete falso, pues se estuvieron vendiendo billetes falsos hasta poco antes de la muerte súbita de la compañía. Las hojas de reclamaciones tienen un tacto suave, como el del papel higiénico, porque quienes las ponen en circulación las utilizan para limpiarse el culo. España está en estos momentos llena de hojas de reclamaciones y de culos. Los políticos, cada vez que nos dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, nos están enseñando el culo, a veces nos lo enseñan al tiempo de limpiárselo con sus programas electorales. Estamos hartos de culos y de hojas de reclamaciones, casi se agradece cuando, por variar, nos hacen una peineta, como la de Aznar en la universidad de Oviedo. ¿Te engaña tu operadora telefónica? Hoja de reclamaciones. ¿Te estafa tu banco? Hoja de reclamaciones. ¿Te tima tu agencia de viajes? Hoja de reclamaciones. ¿Te estabulan en el pasillo del hospital? Hoja de reclamaciones, mire, yo soy un mandado, es todo lo que puedo hacer por usted. Y llevan razón, son unos mandados a punto de quedarse en el paro, nunca hubo tantos mandados dando la cara que ocultan los que mandan ni tantas hojas de reclamaciones ni tantos culos ni tantas peinetas. Hasta los señores del Tribunal Supremo, tan serios y oscuros todos ellos, le están cogiendo el gusto a levantarse la toga y mostrarnos sus partes en un gesto de burla, perra vida.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a “El culo”, de Juan José Millás

  1. Alberto dijo:

    Tiene mucha razón pero yo sí que creo en la utilidad de las hojas de reclamaciones. No de cara a las compañías, que por supuesto se las pasan por el culo, pero sí de cara de reclamaciones posteriores mediante FACUA o similar. Por supuesto, hay que armarse de paciencia, porque llevan su tiempo. Pero al final, suelen funcionar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s