La justicia bocabajo

Suele resultar preocupante cuando las cosas se dan la vuelta y comienzan a sucederse al contrario de como se suele esperar. Cuando algo nos hace perder el control de la situación y esta se vuelve en nuestra contra suele ser preocupante si son los contrarios los que consiguen salirse con la suya.

Es lo que le está pasando al juez Garzón. En el caso de este magistrado, son los delincuentes los que están sentando en el banquillo al juez. Algo tiene que estar fallando cuando pasan cosas como estas. Cuando criminales que matan y que esconden el cuerpo de sus víctimas inocentes se libran de la justicia algo tiene que estar fallando. Cuando un juez investiga un caso de corrupción e intenta hacer justicia con las víctimas del franquismo y son sus verdugos los que van a salirse con la suya es porque algo muy malo está podrido en el fondo de todo este asunto.

Un juez que pone en marcha una investigación para levantar una de las tramas de corrupción más sucias de nuestro país se ha visto envuelto en una trampa de intereses creados. Cuando comenzó a investigar a toda esa panda de chorizos y de maleantes se encontró con un escollo, y es que los investigados eran fieles al Partido Popular. Varios políticos investigados, altos cargos autonómicos y municipales, liderados por Francisco Correa, tenían unos negocios sucios entre manos: negocios basados en la obtención de manera irregular de contratos públicos con amplios colchones en la Comunidad de Madrid y en la Generalitat Valenciana.

Garzón, que nunca ha sido buen visto por el Partido Popular, comparece en el Tribunal Supremo acusado de un delito de prevaricación por haber ordenado unas escuchas en prisión entre los cabecillas de la trama Gürtel, Francisco Correa y Pablo Crespo, con sus abogados. De la primera de esas conversaciones, se ponía de manifiesto la complicidad de todos ellos para ocultar en Suiza más de 20 millones de euros.

Garzón actúo correctamente para impedir un delito, labor primordial de un juez. Pero según el Tribunal Superior de Justicia, esas escuchas han afectado al proceso justo de una panda de delincuentes, y esa decisión ilógica, inmoral y absurda ha conseguido la nulidad de todas esas pruebas y que los actos delictivos de todos estos impresentables hayan quedado impunes.

Sin embargo, ahora es el juez Garzón el malo de la historia. Y es él el que no está teniendo un juicio justo, puesto que esta cacería que han planeado contra él está a punto de acabar con la carrera judicial de uno de los jueces más brillantes de este país.

Estos días en los que mucha gente se plantea qué le pasa a la justicia, por qué sus decisiones no son justas, han dejado latente qué es lo que se esconde detrás de la misma. Y desde luego, no puede decirse que sea justo que todos los criminales y los delincuentes de España se salgan con la suya y se rían de todos nosotros como si fuéramos tontos.

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3 respuestas a La justicia bocabajo

  1. Pingback: Esperanzas fulminadas | La Habitación de Daniel

  2. Jorge dijo:

    Cuantísima razón. Como dijo Juan Ramón Lucas ayer en “En días como hoy”: “preside una liturgia de realidad invertida, en el que un grupo de delincuentes ha sentado en el banquillo al juez que lo persiguió”.

  3. Alberto dijo:

    Se parece tanto a la segunda temporada de Acusados. Esperemos que al final haya Justicia y no politiqueo.

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