Lo que nos faltaba por oír

A principios de semana, Esperanza Aguirre declaró que la enseñanza no tiene por qué ser gratuita y obligatoria. Cuando estalló la bomba, la mujer encargada de destruir Madrid, reculó confesando que se refería a los másteres universitarios. Quizá piensa que somos imbéciles. Un poco sí porque la votamos para que siguiera en su puesto en lugar de cambiar las cosas, pero este es otro asunto. El caso es que Esperanza Aguirre insinuó que tal vez, la cosa más básica en la formación cultural, profesional y humana de una persona, su educación, no tenga que ser universal. Esto ya es lo que nos faltaba por oír.

Quizá la señora Aguirre, que fue Ministra de Cultura antaño, no se acuerda que el único periodo formativo en el que la educación es obligatoria y gratuita es la Primaria y la ESO, es decir, desde los 6 a los 16 años. Solo este periodo de tiempo conlleva una obligatoriedad y una gratuidad. Entonces, ¿por qué reculó poniendo como excusa a los másteres? ¿Desde cuándo los másteres han sido obligatorios y gratuitos? La única etapa de la formación de un joven en la que no está obligado a estudiar pero que sí que es gratuito (subvenciones aparte) es el Bachillerato. ¿Insinuó Esperanza Aguirre querer hacer de pago el Bachillerato?

Hace unos meses, recordemos, aprobaron desde su partido el Bachillerato de Excelencia: un Bachillerato especial para lumbreras que pretende aumentar la formación de los que no lo necesitan, en lugar de hacer un Bachillerato especial para aquellos que necesitan más apoyo en su formación. Lo que está claro es que la señora Aguirre tiene ganas de meterle mano a la educación, estandarte básico de cualquier capacidad humana, sin importarle todo lo demás.

Porque si le importara, los profesores no llevarían ya tres días en huelga protestando contra la última idea de la señora Aguirre: la de despedir a todos los interinos de los institutos y hacer que el resto de profesores sean los que cubran sus horas, haciendo, de esta manera, que la educación sea más precaria, puesto que ahora los alumnos se encuentran más hacinados, sin posibilidad de desdobles y recibiendo clases de unos pocos profesores que no darán a basto para cubrir todas las tareas que no tendrían que estar haciendo. Mientras tanto, más de 600 funcionarios de carrera se encuentran cobrando su sueldo pero en sus casas, puesto que la Comunidad de Madrid todavía no les ha asignado centro, conociendo todos la situación precaria de déficit de profesores en la que se encuentran muchísimos centros de la región.

Pero, por suerte, los profesores son un colectivo con ganas de luchar y no se han dejado intimidar por la señora Aguirre y se han echado a la calle. Mala suerte la de Esperanza Aguirre, puesto que está luchando contra gente que no está manipulada por los socialistas, como ella insinúa. Qué mejor ejemplo de que esta huelga no es política el destacar que el municipio de Madrid con mayor número de profesores secundando la huelga haya sido Pozuelo, ghetto pepero donde los haya. Además, en este caso no está luchando contra unos cuantos antisistema, sino contra gente culta, inteligente y que se encuentra preparada, personas contra las que lo va a tener difícil sobre todo porque ella no tiene ni la astucia ni el valor necesario para enfrentarse contra ellos.

Quizá por eso, cuando se dirigió el pasado lunes al Colegio Fernando el Católico lo hizo por la puerta de atrás, huyendo de la concentración que había a las puertas del mismo. Fue ahí cuando dijo la perlita de la gratuidad y la obligatoriedad, delante de todos, aguantando los abucheos. Fue allí donde declaró que “es un nicho en que cabe explorar mayores ahorros”. O sea, que para ella el poder ir a la escuela y a la universidad no es un derecho. ¿Qué es entonces? ¿Un lujo? ¿Un lujo que hace años solamente estaba al alcance de unos pocos? ¡Toma castaña!

Dice esta señora que Rubalcaba está detrás de todo esto. Sí, porque como al PSOE le fue muy bien hace siete años con el asunto de la guerra de Iraq y el 11M, ahora quiere repetir suerte con la huelga de profesores, en lugar de reconocer que su partido mintió y engañó a toda la sociedad. Prefieren barrer hacia la casa del contrario en lugar de admitir que se equivocan constantemente. Esperanza Aguirre piensa que la educación es un nicho y por eso mismo está intentando enterrar a los profesores que se encuentran en él. Pero bien sabe esta enterradora de pacotilla que le va a costar sangre, sudor y lágrimas acabar con todos aquellos que, un día hace muchos años, nos enseñaron a ser como somos y que han conseguido hacernos llegar donde muchos hemos llegado. Aquellos a los que tenemos mucho que agradecerles.

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3 respuestas a Lo que nos faltaba por oír

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  2. Alberto dijo:

    Esta lucha no se puede perder. Cortar en educación es provocar nuevas crisis en el futuro. Así este país no despegará jamás.

  3. Jorge dijo:

    Te diría “disfrutad lo votado”, pero sé que tú no has votado a esta sinvergüenza.

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