Confiar en el electorado imbécil

Ayer, Esteban González Pons, portavoz del PP, comunicó que cuando Mariano Rajoy gane las elecciones generales el próximo 20N aspirará a “crear 3,5 millones de empleos”. El PP vuelve a utilizar su mejor arma para convencer a los votantes: pensar que somos imbéciles.

Viendo los resultados de las elecciones municipales hay que darles un poco de razón, pero tampoco deberían mojarse tanto por un puñado de votos. Tal vez por eso, el PP se ha desligado de los comentarios de Pons y ha asegurado que semejante cifra no aparecerá ni en los discursos de Rajoy ni en su programa electoral. Sabia elección, porque si desde que empezaron los años de crecimiento en España y hasta que reventó todo pasaron 10 años y se crearon 6,5 millones de empleos, es impensable asumir que, en plena crisis y en tan solo cuatro años, se vayan a crear más de la mitad. Solo lo podría pensar un imbécil.

También es parte de una buena campaña utilizar el desprestigio para manipular a la opinión pública. Y el señor González Pons sabe cuáles son las palabras que tiene que utilizar: “Ningún partido debería presentarse a estas elecciones sin aspirar a crear empleo. Rubalcaba ha destruido 3,5 millones de puestos de trabajo y él debería, como mínimo, aspirar a recuperar lo que ha roto”. Evidentemente, como ZP ya ni pincha ni corta en las próximas elecciones hay que dejar de utilizarle como diana y comenzar a pinchar los dardos en su próxima víctima, Rubalcaba, el nuevo candidato. Ahora resulta que ha sido él el causante de la crisis y el desempleo. Una vez más, el mejor arma para hacerse con la credibilidad es tratar a la gente como si fuéramos imbéciles.

También hay que pensar que no todos somos imbéciles e intentar decir alguna verdad. En las pasadas elecciones municipales, el PP prometía puestos de trabajo sin subir ni un solo impuesto. Lo tenía fácil ya que el PSOE había perdido muchos votos (en este caso, como suena) con su falta de tacto en algunos asuntos y no hacía falta que el PP prometiera la luna para convencer a nadie. Ahora, con la victoria más cerca y con la presión de tener que hacer lo que prometen, comienzan a hacer una política más “real” debatiendo si tendrán que subir algún impuesto para poder recaudar más. “España necesita reorganizar su sistema fiscal para que, sin subir los impuestos, se redistribuyan las cargas, se mejore la recaudación y se fomente la competitividad y el crecimiento económico”, explicaba Pons. Usted me lo va a explicar a mí con estas palabras porque piensa que soy un imbécil.

Mariano Rajoy, por su parte, toma conciencia de un dicho popular (sabéis que soy muy de dichos) y al ver las barbas de su vecino cortar ha puesto las suyas a remojar: “No hay atajos ni recetas milagrosas para salir de la crisis”. ¡Claro! Ahora ya no es fácil salir de la crisis. Ahora que está más cerca el momento en el que tengo que currar y salvar el país de algo que nunca me ha importado, tengo que comenzar a currarme el rollo de que no es fácil salir de la crisis, algo que ZP sabe en carne propia, pero que Mariano Rajoy nunca ha tenido en mente hasta que ha visto las próximas elecciones marcadas en el calendario. Se creerá que somos imbéciles.

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