Una visita que no sale gratis

“¡Que viene! ¡Que viene!”. Esto es lo que podíamos corear todos dentro de unos días porque, por fin, se cumplen las peores expectativas. El Papa está a punto de llegar a España. Detrás de él, casi medio millón de peregrinos y 30.000 voluntarios para colaborar con todos los actos. Una visita que hará que Madrid esté patas arriba durante los próximos días. Una visita con “coste cero” para el contribuyente, según los organizadores del evento. Pero nada más lejos de la realidad…

Estos señores aseguran que la visita se ha financiado con los 31 millones de euros de las inscripciones de todos los peregrinos y con los más de 16 millones de los patrocinadores (dinero que deja de percibir el Estado de estas empresas). Todo esto añadiendo los 2,5 millones que estiman que se donarán para la causa. Es decir, aproximadamente, 50 millones de euros para gastárselos en la visita de un señor que ha afirmado ser homófobo, que está en contra del preservativo (y por ello, a favor de la transmisión del VIH) y que durante su juventud fue un gran adorador y seguidor del mismísimo Hitler.

Sin embargo, decir que la visita tendrá un “coste cero” para el contribuyente no es del todo acertado. Para empezar, y como os adelanté en nuestra página de Facebook, se ha creado un abono transportes especial con un 80% de descuento para los participantes, un hecho sin precedentes en la historia del transporte público madrileño. Ni siquiera el medio millón de parados que hay en la Comunidad de Madrid ha recibido este trato de favor. Es más: este abono transportes incluso es más barato que el que pagan los turistas. Teniendo en cuenta que lo adquirirán medio millón de personas, el Consistorio estará dejando de ingresar aproximadamente unos 20 millones de euros. Por otro lado, según datos del Consorcio de Transportes, en un mes de agosto común se suelen vender 700 abonos y, los visitantes, ya llevan adquiridos unos 600.000 que se podrán devolver si no son utilizados.

Por otra parte: el metro ampliará las frecuencias para que todo aquel que quiera pueda desplazarse a los actos con motivo de tan magna celebración. Esto conllevará un centenar de empleados más cada jornada, los cuales cobrarán un extra de 100 euros diarios, según datos de los sindicatos.

Otros datos difíciles de calcular: la luz, el gas y el agua que consumirán los peregrinos y voluntarios que se encuentran alojados en colegios públicos, polideportivos e institutos. ¿Y qué decir del impacto sobre el tráfico de la ciudad? Se cortará por completo el eje Prado-Recoletos (es decir, ambas calles desde Atocha y hasta Colón) y el eje Cibeles-Gran Vía (desde Cibeles hasta Plaza de España) durante nada más y nada menos que siete días seguidos, lo cual conllevará la desviación de 60 líneas de autobuses, y que miles de madrileños no puedan acceder en vehículo privado a sus domicilios ni a sus lugares de trabajo, eso si no contamos que se va a dejar de ingresar todo el dinero que se recauda en las zonas de estacionamiento regulado (los parquímetros).

Pero no termina ahí la cosa: las empresas donantes de dinero para la causa podrán deducir de sus rentas el 15%, lo que conlleva que el Estado dejará de percibir estas cantidades. Los particulares también podrán deducirse un 40% de las donaciones. Según los organizadores, todo este dinero se recuperará con el dinero que gasten los peregrinos, entre otras cosas, comiendo. Eso siempre y cuando tengamos en cuenta que no irán con el bocata preparado a las misas.

Por último, también hay que contabilizar los gastos que ha causado al Consistorio la instalación de escenarios y confesionarios por toda la ciudad, las mochilas que se les entregarán a los participantes (equipadas con un “kit especial para católicos” :-?), y la instalación de carpas o de aseos portátiles. En concreto, los actos centrales (que serán tres) costarán un total de 12,5 millones de euros. Las mochilas para los peregrinos suman un total de 4,8 millones de gasto. Las instalaciones de las carpas, escenarios y confesionarios costarán 7,3 millones de euros aproximadamente. También se prevén 1,3 millones en seguridad y 2,6 en promoción. También se ha editado una guía cultural para el peregrino la cual conlleva un gasto de 4,1 millones de euros. Todo esto sin contar los 5,5 millones de euros gastados en oficinas y materiales.

Por todo esto, decir que esta visita le sale gratis a nuestra sociedad es una de las mayores falacias que se han contado jamás.

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2 respuestas a Una visita que no sale gratis

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  2. Alberto dijo:

    Anda, que volver a España y encontrarse con esto…

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