Un movimiento que se desinfla

Campamento de 'indignados' en SolLos ‘indignados’ han comenzado a desmantelar sus mercadillos en la Puerta del Sol de Madrid. La verdad es que si no me dicen de qué se trataba la manifestación, concentración o campamento en la Puerta del Sol y veo esta fotografía pensaría algo que no voy a escribir en estas líneas, por respeto.

No les ha quedado más remedio. Su movimiento se ha desinflado. Durante un mes, todas estas personas lo único que han hecho en sus acampadas ha sido pasar el rato. Hablar de cosas que no llegan a ningún fin. Han hecho asambleas que no han sido más que reuniones al sol con algún miembro de ese grupo con un poquito de afán de protagonismo, soltando frases populistas sin contenido e intentando convencer de algo insustancial.

¿Qué hacían si no estas personas? Dormían por la noche en Sol, se levantaban temprano por las mañanas y hacían dos asambleas, una por la mañana y una por la tarde. El resto del día a pasar el rato. ¡Como los políticos! Una comisión de payasos intentando divertir, otra donde se explican lo malos que son los bancos, otra que enseñaba malabares a los que por allí pasaban, otra regulaba que no se utilizara un vocabulario sexista y otras cuantas que solo buscaban el aplauso de la gente con la que allí convivían.

Un gran movimiento revolucionario que se convirtió con el paso de los días en una gran acampada sin contenido. Como unas vacaciones pero en el centro de la ciudad pasando por encima de leyes y normativas. Haciendo lo que les daba la gana, cortando calles, ocupando espacios comunes de todos, pero sin expresar nada. Solo una indignación. Una indignación sin liderazgo que no sirve para nada, porque todo el poder de la administración y de la política siempre estará por encima de cuatro personas que se reúnen en una plaza pública para pasar el rato.

Porque si lo que quieren es una democracia real lo que tienen que hacer es formar parte de la misma. Dejar de hablar por todos y cada uno de los ciudadanos y hablar por ellos mismos. Que utilicen sus derechos para quejarse, pero que también reivindiquen lo que buscan a través de los medios en que lo hacemos todos. Que se integren en el sistema. Que formen un partido político y que convenzan a los ciudadanos de que sus ideas son las que realmente tiene la ciudadanía. Que nos convenzan de que sus ideas son las mejores para el país. Que sean ellos los que dirijan el estado y los que se encarguen de la democracia que ansían. De momento les ha ido bastante mal: la ultraderecha gobierna toda España. Así que se puede decir que las ideas por las que luchan solamente las comparte un mínimo porcentaje de la población: aquellos que siguen votando en blanco en las elecciones.

Hasta entonces, los campamentos se trasladarán a pequeñas plazas y barrios para seguir arrasando con los mismos, impidiendo que los trabajadores puedan sacar adelante sus negocios y que los vecinos pueden dormir por las noches, mientras que ellos pasan el mejor verano de su vida: un verano de vacaciones acampando con los colegas a diez minutos de casa y sin gastarse un duro. A mí también me dan ganas de indignarme.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s