Examen de Historia

Hoy comienzan los exámenes de selectividad en los que miles de jóvenes se juegan su futuro. En el Campus de la Universidad de Alcalá encuentro a miles de jóvenes perdidos entre apuntes y exámenes que intentarán encontrar su lugar en el mundo de los adultos. Pero, ¿qué pasará con el pasado? ¿Se acordarán del pasado? Leyendo las noticias que leo en la red me cuesta mucho imaginar lo que pondrán estos jóvenes en el examen de Historia que harán dentro de unas horas.

¿Sabrán estos jóvenes quién es Francisco Franco? ¿Sabrán que fue un dictador que destrozó las vidas de las gentes que en nuestro país vivían y que acabó con la imagen del mismo? Yo me acuerdo, cuando llegué a ese tema en el instituto, que apenas dimos nada sobre él porque el tiempo se nos echó encima. Pero por lo menos sabía quién era: sabía que era un dictador que sumió a la población en su halo de autoritarismo. Sabía que no era trigo limpio pero, ¿qué van a pensar ahora con la cantidad de barbaridades que están diciendo los historiadores sobre él?

El Diccionario Biográfico Español, de reciente creación, describe y califica al dictador solo como “autoritario”. Resulta que el autor de la entrada que se refiere al enano cabrón es un personaje relacionado de algún modo con la Fundación Francisco Franco, y que relata ciertas situaciones de una forma un tanto curiosa.

Por ejemplo, el golpe de estado del 18 de julio de 1936 solo fue un “pronunciamiento militar fallido” y la posterior Guerra Civil se justifica diciendo que se produjo por “el desmoronamiento de la legalidad republicana”. El golpe del 23F lo califican como “un suceso” mientras que la represión del caudillo no era apta para tratarla en la biografía puesto que “Franco no fue un represor” y continúa: “No firmaba sentencias de muerte, las firmaban los tribunales”.

El problema no sería muy grave puesto que Franco está donde tiene que estar: muerto. El problema es grave porque la creación de este diccionario se ha financiado con casi seis millones de euros de dinero público. Es decir, que no se trata de una obra privada donde se ha manipulado la realidad para el regocijo de cuatro fanáticos, sino que se trata de una manipulación pública pagada con el dinero de todos los contribuyentes, incluidos los que son insultados e injuriados por las mentiras y manipulaciones que se desprenden del panfleto (de 50 tomos) en cuestión.

Más aún: es mucho más grave que la creación de un diccionario histórico de nuestro país haya sido manchada con semejante polémica. Pero la polémica no está tan solo ligada a la parte de la historia que la sociedad olvida con facilidad. También hay partes del mismo que incluyen manipulaciones históricas recientes.

Por ejemplo, el artículo sobre Rita Barberá, escrito por Elena Rodrigo, asesora del PP en el ayuntamiento de Valencia, le atribuye a la misma “la transformación económica, cultural y turística de Valencia, modernizándola y potenciando la internacionalización de la ciudad”. También adquiere protagonismo en el diccionario hasta el mismísimo Camps: “A principios de 2009, en razón de un informe de la Fiscalía de Anticorrupción, el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, imputó a Camps como supuesto implicado en la trama de corrupción denominada caso Gürtel. (…) El TSJ valenciano lo volvió a imputar por la comisión de un delito de cohecho por haber aceptado unos trajes valorados en más de doce mil euros, enviados por el empresario Álvaro Pérez Alonso, el Bigotes, y pagados por Orange Market. (…) El tribunal sobreseyó la causa y ordenó su archivo”. Lo que no explica la autora en su artículo es que la causa fue reabierta por el Tribunal Supremo por cinco votos a favor y cero en contra.

Lo cierto es que esta Academia de Historia está un tanto caducada. En ella residen los supervivientes de la era franquista que se están aprovechando del paso del tiempo para intentar limpiarse el culo, de cara al futuro, de todo lo que hizo su amado y adorado dictador. Y mientras que ellos sigan contando su historia siempre habrá alguien dispuesto a aprenderla, el franquismo seguirá existiendo y tendremos que seguir callando bocas de fachas y de curas dispuestos a recuperar parte de la historia que ahí quedó, en la historia.

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Una respuesta a Examen de Historia

  1. Alberto dijo:

    Lo de Rita Barberá y Camps no lo sabía. En fin, esto ya es el colmo. Creo que la idea original de este diccionario biográfico fue de Aznar…

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