Me va a costar confiar

Esta semana hemos conocido dos noticias que me han decepcionado bastante. Muchas veces he dicho que soy de los que confían en la justicia, pero creo que voy a tener que recular, cosa que no me gusta hacer sin motivos. Yo creo a partir de este momento me va a costar mucho volver a confiar en la justicia. Os estoy hablando de los casos de Marta del Castillo y Mariluz Cortés.

En el primero de ellos, el de Marta del Castillo, la justicia no ha dado ejemplo absolutamente de nada. Además, el propio juez ha corroborado que el trabajo de la fiscalía ha sido una mierda. Os recuerdo los hechos brevemente: Marta del Castillo era esa joven que una noche desapareció tras quedar con Miguel Carcaño (un amigo/noviete) porque tenía ciertos “asuntos que arreglar” con él. Nadie volvió a verla. Un mes después este chico confiesa haber discutido con ella, haberla matado con un cenicero y haberse deshecho de su cadáver tirándolo al río Guadalquivir. Un mes más tarde, el asesino confeso recula ante el juez y dice que no tiró el cadáver al río sino a un contenedor. También son detenidos, entre otros, el hermano del asesino confeso y El Cuco, un amigo de los anteriores, menor de edad. Dos años después del crimen, de las detenciones y de comienzo del proceso judicial, el cuerpo de la joven no ha aparecido.

Esta semana se ha conocido la sentencia para El Cuco, el menor de edad: tres años de internamiento en un centro de menores. Es decir, a El Cuco asesinar a Marta del Castillo (o colaborar en su crimen, ayudar a esconder su cuerpo…) le ha salido prácticamente gratis. Solamente ha sido condenado por encubrimiento, no por violación y asesinato.

El otro de los casos, el de la niña Mariluz ya lo conocéis, porque hemos hablado de él anteriormente. La niña de 5 años es asesinada por un hombre, Santiago del Valle, y colaboran en el crimen su hermana y su esposa, como cómplices o encubridoras. Tres años después del crimen, la mujer de Santiago del Valle confesaba ante las cámaras de El Programa de Ana Rosa que su marido era el culpable de la muerte.

Finalizado el juicio, Santiago del Valle es condenado a 22 años de cárcel y su hermana a 9 años. La mujer de Santiago del Valle será juzgada solo por falso testimonio en el juicio. Hay que recordar que Santiago del Valle era culpable de un caso de pederastia y que estaba en la calle por un “error judicial”. Además, el juez les ha condenado a indemnizar a la familia de Mariluz, aunque han sido declarados como insolventes, con lo que no cumplirán esta condena.

¿Qué está fallando? ¿Por qué los crímenes de dos niñas son castigados de esta forma tan poco dura? ¿Por qué en España los jueces y los fiscales permiten que asesinar salga tan barato? Creo que la justicia está comenzando a dejar de existir. ¿Por qué los jueces realizan esta clase de sentencias? ¿Cuánto tiempo vamos a esperar para que las leyes sean modificadas y que todos estos casos sean condenados de una forma ejemplar?

Por otro lado, me entristece terriblemente el ejemplo y el mensaje que se le está enviando de esta forma a la juventud. Con el caso de Marta del Castillo los jueces han enseñado a todos los jóvenes de este país que violar, matar y deshacerte del cuerpo de una persona te puede salir muy fácil y muy barato judicialmente hablando. ¿Qué joven va a pensar con semejante condena que está mal violar y matar? ¿Por qué los menores que cometen un delito no son castigados de la misma forma en que lo sería un adulto? Lo que pienso es que El Cuco debería cumplir una pena ejemplar de cárcel tras cumplir los 18 años. Es la mejor reinserción para una persona, eso siempre y cuando creamos que la cárcel es el mejor modo de reinserción social, que me vais a permitir que lo dude.

Quiero enviar este mensaje a los padres de Mariluz y de Marta. Unos padres que están confiando en una justicia que no funciona. Una justicia que pretende sustituir el cariño de sus hijas con dinero o con unas condenas irrisorias. Una justicia que no está trabajando como debería para impedir que matar salga gratis en España. Una familia que ha perdido a su hija por un error judicial o una familia que nunca podrá velar el cuerpo de su pequeña porque hay un grupo de hijos de puta que saben dónde está el cuerpo de la chica y no lo quieren decir. Dos familias que han quedado destrozadas por partida doble: por un lado, porque les han arrebatado lo que más querían y, por el otro, porque la justicia se ha reído de ellas.

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Una respuesta a Me va a costar confiar

  1. Jorge dijo:

    Me recalco en lo que dije en la primera entrada que escribí sobre Coté: “España, tu justicia es una mierda”.

    Suscribo tu artículo cien por cien…

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