No siempre hay una razón para vivir

Hoy quiero que veáis un vídeo:

Para quien no tenga principios, para el que no utilice su moral adecuadamente o para todos aquellos que se dejen manipular con facilidad, este vídeo les puede parecer una preciosidad. Un vídeo lleno de amor y de cosas positivas. Para los que ya no pasamos por el aro, este vídeo solamente nos da asco y nos muestra un ejemplo de la demagogia más rastrera existente en el mundo.

Los que hayáis llegado hasta el final del mismo, habréis visto que el vídeo pertenece a la Conferencia Episcopal Española. Es un vídeo titulado Siempre hay una razón para vivir y ha sido creado para conmemorar el día internacional por la vida (o algo parecido) que la iglesia católica apostólica y romana celebra la próxima semana. Pues bien, en un nuevo alarde de superioridad, la iglesia católica ha dejado al aire libre su cinismo, ha dejado volar su imaginación y ha llenado este vídeo de falsedad. Han intentado llegar al corazón de la gente, pero lo único que han conseguido ha sido protagonizar una nueva polémica.

El vídeo muestra a niños enfermos, a personas con discapacidad, a una mujer conectada a un respirador artificial y a un anciano terminal escuchando el gol de Iniesta que dio la victoria a España en el Mundial de Sudáfrica. Asimismo, el vídeo está decorado con las siguientes frases que me gustaría mostraros.

Podría decirte que la vida es un regalo, que la vida siempre es digna, que en la enfermedad te haces más humano, que tu vida es tuya pero no te pertenece, y por supuesto que la vida es un don de Dios, pero simplemente te diré: Siempre hay una razón para compartir, para celebrar, para llorar, para vivir.

Esta frase vuelve al principio de poder que la iglesia siempre ha intentado mantener por encima de todo. “Tu vida es tuya pero no te pertenece”. La iglesia debe estar enfadada porque ya no son ellos los que deciden donde empieza y termina la vida. “La vida siempre es digna”. Que se lo pregunten a una persona que se está muriendo de dolor por una enfermedad, que se lo pregunten a quien tiene que ir cuatro veces a la semana, tres horas al día, a enchufarse a una máquina para poder seguir viviendo, que se lo digan a las personas que llevan años postradas en una cama sin poder moverse, que se lo digan a las personas “burbuja” que no pueden salir de su habitación porque morirían de una infección, que no pueden relacionarse con otras personas, que tienen que comer comida prefabricada para no morir de una alergia o que no pueden recibir ni un solo abrazo porque su cuerpo se rompería en mil pedazos. Permítanme que les diga que esto no es vida.

¿Qué coño le importará a ese anciano que está sufriendo en su propia carne los efectos de una enfermedad terminal que Iniesta haya metido un gol en un partido de fútbol? ¿Por qué la iglesia no nos deja en paz de una maldita vez? ¿Por qué están en contra de todo? Del matrimonio homosexual, de la libertad del pueblo, de los derechos para todos, y ahora también, del aborto y de la eutanasia. ¿Realmente es una vida digna traer al mundo un bebé que no podrá tener el cien por cien de oportunidades desde el primer minuto de su vida? ¿Es digno mantener postrado en una cama, sufriendo, a una persona simplemente por alargar su vida unos cuantos meses?

¿Cuándo se va a enterar la iglesia de una vez por todas que todos estos derechos son, eso, derechos y no obligaciones? Siempre podrán decidir si quieren seguir sufriendo en una vida que le pertenece a su dios, pero nunca podrán obligarnos a los demás a vivir algo que no queremos, porque nuestra vida es nuestra y nos pertenece a nosotros y no a ellos, y el límite de la dignidad lo marcará siempre nuestra conciencia y, al igual que critican a los gobiernos por implantar estos derechos, yo les critico a ellos por intentar imponernos sus decisiones y su frívola moral.

No siempre hay una razón para vivir. Nuestra vida es nuestra y nosotros marcamos sus límites sin dejarnos influir por la jerarquía eclesiástica que añora cada día más no ser los dueños del mundo y de nuestras vidas, porque por fin podemos decidir plenamente lo que hacemos con ella. Alguna razón hay siempre para vivir, eso es cierto, pero escuchar semejantes burradas de boca de estos señores que apenas conocen el mundo no es una razón en absoluto.

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2 respuestas a No siempre hay una razón para vivir

  1. Pingback: Escandaloso ateísmo | La Habitación de Daniel

  2. Alberto dijo:

    Ese vídeo es una falta de respeto a todos los que han tenido contacto y empatía con una enfermedad terminal. Así solo conseguirán más detractores.

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