Piratas culturales

Hace un tiempo me ofrecieron hacerme una cuenta premium de Megaupload. Dije que no lo sabía. Lo dije porque pensé que la Ley Sinde (ya aprobada) acabaría destrozando esa pequeña fortuna que invertiría en crearla. La verdad es que es algo muy tentador puesto que esta cuenta me permitiría descargarme de esa plataforma contenidos a alta velocidad, sin esperas, de una manera eficiente y sin límites. Solamente tenía que pagar una cuota anual para poder disfrutar de ella. Quizá utilizaría dicha cuenta para bajarme ciertos contenidos censurados por dicha Ley. Es cierto. ¿Por qué quiero pagar por algo que encuentro gratis en Internet? ¿Por qué voy a pagar en una tienda por algo que no me incentiva en absoluto a comprarlo? ¿Por qué voy a pagar algo en un tienda cuya calidad y contenidos son los mismos que se ofrecen (gratis) en Internet?

Creo recordar que mi compañero bloguero Jorge dispone de una cuenta de pago en Flickr. No sé cuánto le costará pero quizá también me interesaría disponer de una cuenta para poder mantener en línea todas las fotos que tengo. Claro que yo (o Jorge o cualquier otro) también querría utilizar la red para divertirme, con lo que he pensado que, además de adquirir la cuenta de Megaupload y de Flick, voy a adquirir una cuenta de pago de Spotify, para poder disfrutar de la música en red. Así puedo escuchar en Internet, legalmente, toda la música que quiero y como a mí me gusta. Además, todas estas cosas me gusta llevarlas a donde quiero.

Por eso mismo, me voy a comprar un iPhone y me voy a descargar, pagando, toda clase de aplicaciones para poder disfrutar en mi móvil de todo lo que me ofrecen estas plataformas, las redes sociales y un sinfín de inventos que cada día surgen. Así además, podré utilizarlas simultáneamente con todas las aplicaciones que adquiero (pagando también) para mi ordenador y sincronizar estos contenidos con todos mis soportes, por ejemplo con mi iPod.

También quiero adquirir una cuenta premium que YouTube ofrece para poder ver películas que colgará en un futuro o para tener mayores prestaciones en mi propia cuenta cuando yo cree y suba mis propios vídeos.

Claro está que también quiero que mi PC no reviente con todas estas cosas de las que quiero disfrutar pagando. Así que me voy a comprar también un disco duro externo y una tarrina de unos 50 (o tal vez 100) DVDS para poder guardar una copia de seguridad de esta información.

Un momento… No, creo que no puede ser. Me he pasado de presupuesto. He pagado tantas cosas por poder disfrutar de la red y de la cultura que, cuando me han intentado cobrar un canon ilegal por cada uno de los soportes que tengo (mi PC, mi iPod, mi disco duro externo, mi iPhone) me he quedado sin presupuesto. Claro: ¿cómo no voy a quedarme sin presupuesto? Estoy pagando por contenidos que adquiero en la red y por soportes en los que voy a guardar ese mismo contenido que ya he pagado. Es más, la cámara de fotos que compré y la tarjeta de memoria para guardarlas tampoco me van a servir de mucho puesto que voy a tener que pagar por los soportes, incluso cuando el contenido que voy a guardar es mío. Ahora que lo pienso, también me va a pasar lo mismo con las páginas webs que yo desarrollo, código que me curro yo mismo tecla a tecla. Puf, creo que voy a tener que pagar demasiadas cosas y demasiado caro para obtener ciertos servicios que solo me aportan entretenimiento y ningún beneficio útil. Entonces, creo que me lo voy a ahorrar.

¡Qué rabia me da que me llamen pirata! ¿Me parezco a un pirata? ¿Soy uno de esos seres que asaltan barcos y que roban a los demás? No considero que tras pagar tanto por obtener un poco de cultura y por divertirme y distraerme (para ellos, lucrarme) esté robando a nadie. No lo acepto. Y menos aún lo acepto por parte de personas que cobran a la gente que pone la radio en las peluquerías, que cobran un 10-15% de las recaudaciones de un concierto benéfico para guardárselo en el bolsillo o que pretenden seguir beneficiándose con un modelo de negocio ya obsoleto e incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas necesidades de la ciudadanía. ¿Quiénes son los piratas?

La cultura en España, y me duele mucho decirlo, es lamentable. No se pueden mantener ciertos abusos en el panorama actual de cambios. No se puede seguir subvencionando productos que no recuperan en taquilla ni la mitad del coste de esas subvenciones. Ni se puede consentir que nos intenten vender productos de dudosa calidad, aburridos e incapaces de generar beneficios colándolos como nos los intentan colar.

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2 respuestas a Piratas culturales

  1. Jorge dijo:

    En cualquier caso, hecha la ley, hecha la trampa. Si desde España se censura una determinada página web, pues nos conectamos a través de un proxy japonés y listo.

    Ah, mi cuenta de pago es en Picasa (no lo había ido hasta ahora, estoy hasta arriba de exámenes!) y en Spotify 🙂

  2. Alberto dijo:

    Buah, ya veremos cuál será la eficacia real de la Ley Sinde…

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