Pastillas contra el dolor ajeno

Pastillas contra el dolor ajenoEn el primer mundo, si nos duele algo, hay pastillas para mitigar casi cualquier dolor. Pero… ¿qué pasa si lo que nos duele es el dolor ajeno, el dolor de los que no tienen pastillas para curar su sufrimiento? ¿No sería genial que, nosotros que tenemos pastillas para casi todo, pudiéramos tomarnos una para calmar el dolor de los que no tienen?

Pues esto ya es posible, tomando las pastillas contra el dolor ajeno, seis caramelos de mentol-eucalipto con vitamina C sin azúcar de venta en farmacias. Las pastillas contra el dolor ajeno son indicadas, como se puede ver en su prospecto, para el tratamiento sintomático del dolor ajeno de intensidad alta, leve o moderada. El principio activo de las mismas es el amor. Este principio es parte de un gesto humanitario que actúa directamente en las zonas más necesitadas y su fin es ayudar a aquellos que lo necesitan. Es curioso, pero los resultados de las pastillas no serán perceptibles para el que las tome, pero sí para miles de personas. Gracias a la aportación de la caja de pastillas (solo un euro), se podrá enviar ayuda médica para personas que sufren enfermedades olvidadas.

Cada día, mueren en el mundo 8.000 personas a causa de enfermedades que pueden curarse. Unas muertes que podrían ser evitadas, pero que por falta de voluntad y de interés pasan desapercibidas. Las víctimas de estas enfermedades, en su inmensa mayoría, viven en países en vías de desarrollo. Son enfermos que no cuentan, enfermos olvidados.

Cada caja de pastillas contra el dolor ajeno contiene seis caramelos, uno por cada enfermedad olvidada a la que Médicos Sin Fronteras da tratamiento en países en desarrollo:

  • Malaria: es la primera causa de muerte en menores de 5 años: un niño muere cada 42 segundos. Se calcula que esta enfermedad provoca cerca de un millón de muertes cada año, el 90% de ellas en África. Esto ocurre porque solo una pequeña proporción de los enfermos tienen acceso al tratamiento que necesitan. Con 1 euro se puede dar tratamiento a 3 niños enfermos.
  • Enfermedad del sueño: más de 50.000 personas mueren cada año a causa de ella, transmitida por la mosca tsé-tsé. Su diagnóstico es muy complejo y si no se trata es mortal. Las personas que la sufren suelen vivir en lugares remotos y raramente acuden a un centro de salud. Se calcula que más de 300.000 personas están infectadas en África. Con 10 euros se pueden realizar pruebas a una persona.
  • La enfermedad de Chagas: provoca 14.000 muertes cada año. Se estima que entre 10 y 15 millones de personas la padecen en América Latina. Muchas de las personas infectadas ignoran que están enfermas y mueren sin saber por qué. Con 20 euros se puede hacer llegar tratamiento completo a 12 adultos.
  • Tuberculosis: a pesar de ser muy conocida, se cobra más de un millón y medio de vidas al año. Esto ocurre porque solo el 5% de las personas que la padecen pueden costearse el tratamiento. La técnica de diagnóstico más usada en los países en vías de desarrollo tiene más de un siglo. Con 70 euros se puede dar tratamiento a un enfermo durante 6 meses.
  • Sida infantil: aunque el sida no se considera una enfermedad olvidada, sí lo son sus víctimas infantiles, y es que hay más de dos millones de niños con VIH en el mundo, el 90% de ellos en el África Subsahariana. Sin tratamiento, la mitad de los niños que nacen con VIH mueren antes de cumplir los dos años. Se necesitan más medicamentos y pruebas diagnósticas adaptadas a los niños. Con 100 euros se puede tratar con antirretrovirales a un niño durante un año.
  • Kala azar: provoca la muerte de 60.000 personas al año. Más del 90% de los casos se dan en Brasil, India, Nepal, Bangladesh y Sudán. Existe un tratamiento efectivo, pero su precio es demasiado alto para alguien sin recursos. Sin tratamiento, esta enfermedad es mortal en casi el 100% de los casos. Con 160 euros se pueden comprar los medicamentos necesarios para tratar a un enfermo.

Si has decidido colaborar, como yo, es porque muy seguramente sufres de dolor ajeno, una dolencia que afecta gravemente al mundo. Si tenéis molestias, irritabilidad y sensibilidad ante el sufrimiento: estáis contagiados. Cuantas más pastillas consumas más ayudarás a los enfermos olvidados. Cuanto antes te cures antes se podrán curar las enfermedades ajenas que hoy mismo no tienen tratamiento. Cuanto más contagies a las personas que conoces más pastillas contra el dolor ajeno se podrán recetar.

Nunca es tarde, porque estas pastillas no tienen fecha de caducidad. Yo ya me he puesto bajo tratamiento continuado haciéndome partícipe de una larga cadena de colaboración formada desde los fabricantes hasta el farmacéutico, pasando por cada uno de los distribuidores e instituciones colaboradoras. Hoy el dolor ajeno se ha vuelto propio y yo he decidido tomarme una de estas pastillas para hacerlo más llevadero.

Gracias a todos los que compráis pastillas contra el dolor ajeno.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s