Se me quedó cara de estúpido

 
Estoy de muy mala leche. No os lo podéis ni imaginar. Necesito desahogarme con alguien. Hoy he sufrido las consecuencias de una avería de un tren de cercanías en Madrid. Pero también he sufrido la incompetencia de alguien. Renfe ha demostrado que la gestión que hace de sus incidencias deja mucho que desear. Normalmente, cualquier servicio público deja mucho que desear cuando la cosa se les va de las manos.
 
Volviendo de Alcalá de Henares, de currar, hemos tenido un problema en el tren: ha habido una avería que impedía a los trenes circular en la línea del Corredor del Henares. Tras cuarenta minutos de espera dentro del tren, en medio de las vías, en medio de la nada, nos han informado que ese tren circularía hasta la estación de San Fernando, y que a partir de ahí continuaría su recorrido hasta la estación de Chamartín sin efectuar paradas intermedias. Para el que no conozca mucho el servicio de Renfe en el Corredor, os informo que esa vía de contorno conecta San Fernando, mi estación, con la de Chamartín en apenas quince minutos. Esta vía se utiliza solo para servicios especiales, como los Civis (servicios exprés) o por causas de avería, como la que os cuento.
 
Hasta aquí todo bien. Iría hasta San Fernando donde me apearía y volvería a mi casa tras media hora de retraso. Pero, por motivos que nadie conoce, el tren ha pasado de largo en la estación de San Fernando y hemos acabado en Chamartín. Durante este trayecto, las caras de escepticismo no se hicieron esperar: yo me bajaba en esa estación, otro hombre tenía su coche aparcado ahí, una chica llegaba tarde al trabajo, y una madre llamaba a una amiga porque ya no podría recoger a su hija de la guardería.
 
Una vez en Chamartín, los interventores me informaron que el tren tenía que haber parado en la estación de San Fernando, que era su obligación. Sin embargo, esto no fue así, y absolutamente nadie se responsabilizó de dicha situación. Allí también comprobé que este servicio "especial" no existía de vuelta, puesto que en esa dirección, la línea convencional sí funcionaba; una línea que no tarda quince minutos sino cincuenta.
 
Me dirigí a escribir una hoja de reclamaciones en la ventanilla de Atención al Público, un espacio "amablemente decorado" con toda clase de atenciones para con los viajeros, pero donde solamente había un hombre que dijo que él no podía hacer nada por nadie. ¿Cómo es esto posible? El único miembro del personal de Atención al Público disponible dice que no puede atender a nadie. Al parecer, no ha sido la única avería de Renfe a lo largo del día, y este señor estaba fuera de sitio; incluso llegó a perder los papeles con varios clientes, algunos de ellos con una cierta edad, de una forma impropia para un empleado de la atención directa al público.
 
Tras veinte minutos de caos, conseguí tener en mis manos una hoja de reclamaciones. Siempre que tengo algún problema relleno una hoja de reclamaciones. Estoy seguro que cada vez que las relleno se me queda cara de estúpido porque sé perfectamente que no sirve para nada. Que lo mucho que voy a conseguir rellenándola es recibir en mi domicilio una carta de disculpas por parte de Renfe, una carta que no va a impedir que cosas así vuelvan a pasar. Sé que soy un ingenuo rellenando esas estúpidas e inútiles hojas de reclamaciones, pero siempre me queda la esperanza de que si lo hiciéramos todos, si protestáramos con fuerza, se verían en la obligación de atender nuestras peticiones.
 
Pero no solo hablo de un tren: estoy hablando de la vida diaria. Estoy hablando de los políticos, de los bancos, de cualquiera que intente tomarnos el pelo y nos obligue a jodernos y a tragar con lo que nos quieren intentar colar. El único camino que nos dan para poder intentar hacer ruido y hacernos sentir son esos pasos tan estúpidos e inútiles como son las hojas de reclamaciones. Ya lo dijo alguien alguna vez: la unión hace la fuerza. Ojalá tengan razón y todos nuestros esfuerzos algún día sirvan para algo. Sirvan para que dejemos de estar a disposición de cualquier mercenario que solamente quiera hacer negocios con nuestra vida diaria.
 
Por cierto, dos horas después de que todo esto empezara pude llegar a mi casa… pero no fue en un tren.
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2 respuestas a Se me quedó cara de estúpido

  1. Pingback: Ahora la cara se me queda de capullo | La Habitación de Daniel

  2. esther dijo:

    Primo, totalmente de acuerdo… si la gente protestara mas a menudo seguramente se conseguirian mas cosas… pero el problema y yo me incluyo en el, es que sabemos que por mucho q hagamos… van a seguir haciendo lo que quieren con nosotros….me voy a replantear el ponerle la reclamacion a la Paz….

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