Sí, quiero

 
Catedral de Salamanca. Tarde de sábado de julio en pleno y caluroso verano. Boda católica por todo lo alto. Ése ha sido mi plan para este fin de semana. Es la primera vez que asisto a una boda y tenía curiosidad por ver cómo era una, huyendo de los estereotipos de las telenovelas de la tele.
 
Llama la atención la imponente catedral de Salamanca la cuál pensé que había quedado reducida a cenizas hace nueve años. Ése fue el motivo por el cual entré dentro. Y dentro nos encontramos con el gran anfitrión de la tarde: el cura. Sería un tío superenrollado y el mejor cura del mundo si no fuera porque es cura y porque era un borde que te cagas. Nos tuvo a todos a raya durante toda la boda puesto que debíamos participar de la misma en voz alta y con alegría. De hecho, cada vez que tocaba rezar miraba hacia el público allí asistente para ver si todos lo hacíamos con ilusión. Le dio por mirar mucho mi parte (me dio por sentarme en el lateral derecho en primera fila), pero cual pagano y hereje que soy, solamente podía ocultar mis labios de su vista mirando hacia abajo.
 
El cura me hizo acordarme en numerosas ocasiones de los taxistas, porque tenía tonillo, y los taxistas son muy de tonillo. Terminaba cada una de sus frases con unos puntos suspensivos pero entonándolos como haría un niño que está en párvulos aprendiendo a entonar una frase terminada en interrogación. Queridos lectores, sois tan listos que me vais a permitir que obvie la reproducción en un ejemplo. También nos obligaba con mala uva a levantarnos y sentarnos en los bancos con un tono un poco más alto que otro; me recordó al "se sienten, coño" del 23-F (hubiera podido estar bien). Pero lo que más me gustó del cura era su manera de mirar en la chuleta el nombre de los novios. Cada vez que tenía que llamarlos por su nombre de pila, digo lo de pila porque la ocasión lo merece, miraba hacia la mesa; quizá los tenía apuntados en una chuleta o en el mantel de la mesa o en la palma de la mano, aunque por su mirada podría tenerlos apuntados hasta en los zapatos.
 
Cabe destacar en esta instantánea (para nada preparada) que en el catolicismo el hombre siempre va antes que la mujer
Cabe destacar en esta instantánea (para nada preparada) que en el catolicismo el hombre siempre va antes que la mujer
 
Tras unos ritos comunes en la iglesia, el señor cura pasó a dar el famoso y popular discurso que estos señores suelen dar. Es su gran momento de gloria, puesto que es lo único original y distinto que hacen en cada misa y, por tanto, el único trabajo original que se puede considerar que hacen, digno de una buena paga extra. El señor se creció, y nos tuvo aguantándole casi media hora. Sacó un folio de donde fue leyendo, primero la definición católica de matrimonio, dejando bien claro que es entre un hombre y una mujer, y no entre lo que nos quieren hacer creer en nuestra terrible sociedad. Cuando se le acabaron las dos hojas de folio en DIN A4 el hombre tuvo que improvisar para rellenar la media hora y ganarse el pan, así que comenzó a contar la historia de Salamanca y de cómo los malvados franceses destruyeron parte del patrimonio de algunas ciudades, aunque se le olvidó comentar que muchas veces esas cosas pasaban con el beneplácito de la iglesia; y también habló de un lugar de Salamanca del que me pareció oír un nombre un tanto extraño: "el porrillo de las hierbas". Quizá al señor sacerdote se le fue la pinza y la mano con el vino, puesto que no era la primera boda que oficiaba ese día.
 
Luego llegó un momento memorable en una boda: el casamiento, aunque creo que me perdí algo puesto que el casamiento fue casi sorpresa: no hubo sí, quieros, sino lecturas de diferentes párrafos apuntados en otra chuleta, de la cual el cura le indicaba a los novios qué párrafo tenían que leer, con lo fácil que hubiera sido ponerlos ordenados. Esto en las telenovelas sí que no pasa, porque al ser actores tienen aprendido lo que tienen que decir y queda mucho más limpio para el vídeo. Tampoco hubo beso, cosa que me puso muy de mala uva, aunque el cura sí que recordó que el amor es para siempre; debe ser que no está muy enterado de que ahora existe un divorcio exprés divino en el que tras unos pocos meses no vuelves a ver al indeseable con el que te casaste con la venia de este señor. A lo mejor es porque ellos están más ocupados en conseguir el amor de los más jóvenes para su uso y disfrute personal.
 
Tras este instante, el cura desapareció por detrás del altar. Le pregunté a mi prima Esther, la que no ha dejado de fumar, que a dónde había ido, y me respondió, literalmente, que fue "a por hostias que repartir". Pensé que en este punto la misa se pondría animada, pero no fue así: había niños y mujeres presentes.
 
Así que visto lo visto he decidido no volver a una misa, son demasiado aburridas. Llamadme pagano, pero me lo hubiera pasado mejor en un bar. Aunque todo esto no hubiera pasado casándose uno por lo civil, en un Juzgado, como Dios la Constitución Española manda. A mí por lo menos no me veréis mucho por ahí.
 
Después vinieron más cosas, como los tentempiés (que a mí no me sirvieron de mucho, porque me moría de sueño), la cena y el baile donde me percaté de algo horrible, hablando en serio: la cantidad de pasta que se deja la gente en una boda, teniendo en cuenta todo lo que se malusa y lo que se desperdicia. Estoy convencido de que en estos tiempos que corren, dos personas son capaces de celebrar esto de alguna forma más barata.
 
Para terminar, os voy a poner, cual set-list de concierto fuera, el menú de la boda:
 
Embutidos Ibéricos Variados
***
Croquetitas de la Abuela
Gambas Orly
Calamares a la Romana
***
Pechugas empanadas con Patatas Fritas
***
Postre
***
Bebidas: Refrescos, Agua Mineral
 
Cabe destacar dos cosas, que por el post del divertimento y la sorna de esta noche de domingo, celebraré poniendo en lista:
 
1. Habréis podido comprobar que pedí menú infantil, y salí ganando, porque el de adulto no tenía ni embutido, ni croquetas ni filete que estaba empanado con una bechamel deliciosa, aunque no triunfó mucho en el paladar desacostumbrado a ciertas delicatesens de los niños.
2. Los asteriscos que pongo separando los platos en la carta están representados con mariposas en blanco y negro, pero la Verdana no me incluye estos caracteres en su conjunto de la fuente. Además, el color principal de este blog es este verde tan precioso que apenas se nota cuando incluyo un enlace.
 
Mi conclusión, y acabo con este largo y tedioso resumen casamental: yo no me voy a casar, por lo menos de esta forma. A mí me encantaría casarme en secreto y contárselo después a todo el mundo, como han hecho Penélope Cruz y Javier Bardem; valdrá la pena solamente por ver las caras de las suegras.
 
Pd: no sé porqué he llamado al post Sí, quiero, porque la verdad es que ni se utiliza esa fórmula ya obsoleta ni quiero ser el protagonista de todo esto. Con lo que le gusta a uno pasar desapercibido…
 
Pd2: termino con un chiste. ¿Sabes qué tienen en común las bodas y los funerales? Que todos los invitados están contentos por no ser los protagonistas.
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Sí, quiero

  1. Alberto dijo:

    Jajajaja, el post es buenísimo Dani!! Tanto que parece mentira que no te lo pasases en grande en la catedral!

  2. Jorge dijo:

    Y sobre todo el dinero que se gasta en las bodas, ¿para qué? Me parece una gilipollez muy, muy grande y más en estos tiempos. No lo veo necesario. Y por eso, mola tu plan de casarse sin decir nada y que luego se entere todo el mundo. Me lo apunto 😉

  3. Jorge dijo:

    jajajajajaja me ha encantado el chiste xDNah, en serio, de acuerdo contigo en absolutamente todo. Si alguna vez me caso, tengo claro que lo haré por lo civil y jamás entrando a un edificio de la religión organizada más grande del mundo para que un pedófilo me dé su beneplácito (por cierto, muy bueno tambien lo de conseguir el amor de los jóvenes para su uso y disfrute).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s