Me va el sonido de las trompetas del juicio final

 
Javier Lozano Barragán, ex ministro de Salud del VaticanoHoy quiero despedir la semana con una de mis entradas destroyer, de esas que sé que os gustan mucho, de las que me siento totalmente orgulloso, las que más visitadas son y las que dicen la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Esta última frase es la que me ha condicionado a poner el título del post, porque me he acordado de Chus Lampreave cantando esa canción en Mujeres al borde de un ataque de nervios. Eso, y porque la otra opción era titular el post como "Los gays no podemos ir al cielo", pero como no nos importa…
 
Pues eso mismo, que finalizo la semana hablándoos de curas, de obispos y de la madre que los parió.
 
Creo que a estas alturas no hace falta que os recuerde la orientación sexual tan liberal que implica mi persona, basada en mi principio de vivir para disfrutar. Y queriendo hablar sobre la navidad tan terrible que se nos acerca, estuve buscando imágenes para ilustrar el post pero me salió la del señor que veis a vuestra derecha, y se me pasaron las ganas y decidí que os iba a hablar de él.
 
Al grano, este señor es Javier Lozano Barragán, ex ministro de Salud del Vaticano. Este señor aseguró hace unos días, en lo que respecta a los homosexuales y transexuales que, "no entrarán jamás en el reino de los cielos" aunque advirtió que son personas que "hay que respetar". ¡¡Pues vaya respeto el suyo!! Aún así me gustaría comunicarle que ni queremos entrar ni se lo pedimos a usted. Lo que sí que deberían respetar sus fieles y usted mismo es a todos los seres humanos y dejar de producir daño, discriminación y exclusión social. En caso de que su cielo existiera, estoy convencido que estaría más lleno de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, que de curas, obispos, cardenales y papas, puesto que estamos comparando a personas que intentan superar los escollos que les impone la vida, día tras día, con una de las peores plagas que ha infectado jamás el planeta.
 
Aparte de lo anterior, este señor expresó lo siguiente en la misma rueda de prensa: "Los homosexuales y transexuales no entrarán jamás en el reino de los cielos y no lo digo yo sino San Pablo", puesto que el mismísimo San Pablo se lo comunicó personalmente a él a través de una especie de Wifi espiritual (la misma que utiliza Aída Nízar para hablar con dios).
 
Prosigo: "Uno no nace homosexual sino que se convierte. Por razones diferentes, de educación o porque la propia identidad no se desarrolló durante la adolescencia. Puede que no sean culpables, pero actuar contra la naturaleza y la dignidad del cuerpo seguramente no les garantiza entrar al reino de los cielos", agregó justamente antes de entrar en pleno trance celestial.
 
Evidentemente, también trató el tema más polémico de la actualidad: el aborto; y calificó el acto de desconexión de una mujer, que llevaba más de 17 años en coma vegetativo, como un "asesinato abominable". Claro, seguro que para él es mejor el continuar dicha tortura hasta el último segundo de la eternidad cristiana.
 
Pero continúo con el tema anterior: El "religioso" citó la Carta de San Pablo a los Romanos, en la que se habla de las personas "impuras" que se abandonan a "pasiones infames" y el martirio de aquellos que "desprecian el conocimiento de Dios", y que escribió el apóstol en el primer capítulo. Pues bien; a continuación transcribo lo que este señor entendió del citado texto: "La homosexualidad es un pecado, pero eso no justifica alguna forma de discriminación. Solo Dios tiene el derecho de juzgar. Nosotros, en la Tierra, no podemos condenar y como personas, tenemos todos los mismos derechos". ¡¡Tócate los huevos!!
 
Es una pena que este señor no entienda que el sexo, entre quienes sea, no es pecado. Lo que sí que es un pecado es abusar sexualmente de niños y dar inmunidad a esos violadores escondiéndolos entre los muros de las iglesias para que sigan actuando así. Ése es el pecado suyo. El pecado de permitir que se sigan cometiendo actos de odio entre y hacia los hombres, barriendo siempre la mierda debajo de la alfombra, sencillamente por el hecho de que no pensamos como ellos.
 
¡¡Qué triste!! No quiero terminar llamando a este señor sinvergüenza porque si no me iba a repetir junto con todos los blogueros que han tratado este tema, sino que voy a terminar con la siguiente afirmación: Señor Lozano Barragán, es usted un GILIPOLLAS.
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2 respuestas a Me va el sonido de las trompetas del juicio final

  1. Jorge dijo:

    Ole, ole y OLEEE!La última palabra lo define todo: GILIPOLLAS.

  2. Alberto dijo:

    Ole ese post! Ya me has dado energías para todo el mes jajaja.

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