Estados enfrentados

 
Para levantar el estado de ánimoEsta semana llevo una buena tirada de blog. Es posible que esté escribiendo todo aquello que no he escrito a lo largo de la semana pasada. Quizá es por mi lamentable estado de ánimo.
 
Hace dos días "comencé" los ensayos de la obra de teatro La Condesa Báthory y me dio un bajón muy chungo. No lo hice bien y se notó. Al menos yo lo noté. He estado dos días con un estado de ánimo bastante deprimente.
 
En cuestión de segundos nuestro estado de ánimo puede cambiar de diez a cero. Según la sicología, rama por la que me siento muy atraído, el estado de ánimo depende de la mente, de nuestros pensamientos y emociones y, evidentemente, de la forma que tiene nuestro cuerpo de expresarlo. Todas las mentes tienen la capacidad de cambiar de un estado de ánimo a otro de forma inmediata y cuando esto nos sucede, y estaréis de acuerdo conmigo, todo a nuestro alrededor cambia.
 
Ese estado "depre" hace que todo lo que suceda a nuestro alrededor a lo largo del día nos vaya mal; todo lo que nos dicen y nos cuestionan nos sienta mal. Todos los estados por los que pasemos en esta situación (miedo, odio, preocupación, resentimiento,…) quedan reflejados en nuestro rostro y muy fácilmente podemos transmitir y contagiar este estado de ánimo a los demás. Al menos a mí me pasa.
 
Podemos contagiar a quien tenemos enfrente solo con mirarlo detenidamente e intercambiando algunas palabras con esa persona. E incluso podemos conseguir que una persona adquiera ese estado de ánimo con solo recordarle esa situación vivida. Porque el recuerdo de algo doloroso del pasado nos puede volver a inducir dicho estado de ánimo.
 
Pero creo que me estoy yendo por las ramas. Solamente quería tratar este tema porque mucha gente se dio cuenta ayer de que me pasaba algo. Cuando estamos deprimidos o enfadados (o cuando estamos alegres) todo nuestro cuerpo lo expresa. No he encontrado un motivo aparente, pero cuando nos encontramos en un cierto estado de ánimo, nuestro cuerpo es capaz de mostrárselo a todos con una sonrisa, un ceño fruncido o un simple bufido cuando nos preguntan la hora.
 
Dicen que para cambiar de forma de actuar deben ser los demás los que cambien contigo junto con todo lo que hay a tu alrededor. Así toda la situación será diferente. Pero a mí no me pasa. Yo siempre lo soluciono durmiendo. Ayer, tras pasar todo el día así, me metí en la cama y descansé. Cuando desperté estaba casi todo olvidado (mientras no se me recuerde) y sirvió como solución a todo lo pasado. Lo pudisteis ver en Facebook según lo iba anunciando.
 
Terminando, lo que quiero decir con toda la parrafada anterior es que creo que se puede cambiar el estado de ánimo en una situación en cuestión de segundos y con la ayuda de algo o de alguien; que tiene que haber algún truco. Pero que mientras yo no lo encuentre, seguiré recurriendo a esa siesta (y al vaso de agua, como dicen muchos) para relajarme y para despertar con una nueva forma de verlo todo. Ya lo dicen: los sueños, sueños son. Y qué es la vida si no un sueño.
 
Por cierto, y en cuanto a la foto que os he puesto se refiere, no tiene nada que ver con el estado de ánimo, ni con una confrontación de estados, ni siquiera con la sicología, pero… a que si estamos con la moral baja, ¿nos la sube?… la moral.
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