Cura de Humildad

 
Definición de 'humildad'Hoy quiero hablaros de la humildad. En los últimos tres días he sido víctima de la falta de humildad en dos ocasiones que no voy a comentar. Normalmente la humildad va cogida de la mano con la paciencia y la honestidad.
 
Seguro que conocemos a muy poquitas personas que hayan podido disfrutar de un gran acontecimiento en su vida y que no lo hayan compartido con nadie, que no hayan fardado de proeza. Pero yo creo que sí existe la gente que no lo hace; aunque es posible que lo hagan por supervivencia.
 
Estoy convencido de que a mucha gente hay que darle de vez en cuando una cura de humildad, para que no se suba a la parra o para que no se crea un Dios o un César. Porque una cura de humildad puede en muchas ocasiones salvarle la vida a una persona y convertirla en un auténtico ser humano. Incluso yo: yo a veces también necesito de esa cura de humildad sin darme cuenta casi nunca. Por ejemplo ahora: mientras que hago esta cura de humildad es muy posible que la esté necesitando también. Estoy muy convencido de que todo el mundo es humilde y que es capaz de rectificar y pedir perdón. Es una simple cuestión científica: ensayo-error.
 
Quiero terminar esta entrada con la siguiente lectura que espero nos haga recapacitar a todos juntos sobre este tema. Al menos, ése es el objetivo del post de hoy.
Hace un tiempo, un científico descubrió el arte de reproducirse a sí mismo tan perfectamente que resultaba imposible distinguir el original de la reproducción.
 
Un día se enteró de que andaba buscándole el Ángel de la Muerte, y entonces hizo doce copias de sí mismo. El ángel no sabía cómo averiguar cuál de los trece ejemplares que tenía ante sí era el científico, de modo que los dejó a todos en paz y regresó al cielo. Pero no por mucho tiempo, porque, como era un experto en la naturaleza humana, se le ocurrió una ingeniosa estrategia. Regresó de nuevo y dijo: "Debe de ser usted un genio, señor, para haber logrado tan perfectas reproducciones de sí mismo; sin embargo, he descubierto que su obra tiene un defecto, un único y minúsculo defecto".
 
El científico pegó un salto y gritó: "¡Imposible! ¿Dónde está el defecto?". "Justamente aquí", respondió el ángel mientras tomaba al científico de entre sus reproducciones y se lo llevaba consigo.
 
"Todo lo que hace falta para descubrir al ‘ego’ es una palabra de adulación o de crítica". No te olvides nunca que la persona realmente "genia" es, sobre todo, humilde siempre…
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