El debate del aborto

 
PreñadaHoy es el primer día en España en el que una joven que se haya quedado embarazada puede acudir a la farmacia y comprar la "píldora del día después" sin receta médica y sin el permiso de nadie.
 
Esto, por supuesto, ha vuelto a abrir el debate de siempre: el del aborto. ¿Es necesario el aborto? ¿Es un crimen? ¿Debe una joven poder abortar ella sola sin el consentimiento paterno?
 
Ya sabéis cuáles son mis respuestas a estas preguntas, pero en esta ocasión no quiero debatirlas con mis propias palabras. Me gustaría enlazaros al blog Elena y el Sexo, de la página web de Telecinco. En su post publicado ayer por la tarde y titulado Abortar con libertad relata una experiencia por ella vivida. Os recomiendo encarecidamente que lo leáis porque no tiene desperdicio ya que resume en muy pocas líneas los motivos de muchas de esas jóvenes que a partir de hoy tienen un derecho más en este país.
Estudié muchos años en un colegio de monjas –de aquellos polvos, estos lodos-. La información con la que creces en este tipo de instituciones es muy particular; generalmente está bastante distorsionada, y cuando llega la terrible adolescencia todo te parece confuso y sientes remordimientos por casi todo lo que haces. Mis primeros rolletes fueron absurdos. El cuerpo y las hormonas me pedían una cosa, pero mi educación me decía otra bien distinta.

Durante los últimos cursos de EGB, creo que ya era el octavo, una chica de tercero de BUP se quedó embarazada. La pobre, a la que todos habíamos visto con malos ojos cómo varios chicos diferentes la iban a buscar a la salida del colegio, no se lo contó a nadie hasta que la panza la delató. Ya no había marcha atrás. No la echaron del colegio porque sus padres pertenecían al APA y tenían muy buena relación con las monjas y el cura que oficiaba las ceremonias los días de fiesta. Pero la torturaron el tiempo que estuvo hasta que nació el bebé.

A esto se dedicó especialmente y con ahínco Sor Dolores, la peor persona con la que me he cruzado en mi vida. Una desgraciada que se ocupaba de enseñarnos Literatura y Filosofía, saltándose a Nietzsche y lo que consideraba que no debíamos aprender. Para que se hagan una idea, una vez, sin venir a cuento, afirmó rotundamente que muchas veces somos las mujeres quienes tenemos la culpa de las violaciones. Que cierto tipo de pantalones, como los vaqueros, no son apropiados. Que los hombres tienen un deseo incontenible y que no hay que tentar al diablo. Como esta perlita, otras muchas.

La señora en cuestión, coja, por cierto, hizo una lectura durante una misa de asistencia obligatoria para todos los alumnos del colegio. El tema no lo recuerdo, pero tengo grabado con fuego que cuando terminó de leer, pidió permiso al padre para hacer un comentario. El inciso lo aprovechó para criticar a toda la gente que fornicaba fuera del matrimonio y para, de paso, llamar puta, con todas sus letras, a la chica de BUP que se había quedado preñada. Ella, presente, aguantó éste y otros muchos insultos, totalmente innecesarios. Si es que había cometido algún pecado, el castigo ya lo tenía de por vida.

El niño nació y ella dejó los estudios. Nunca más volví a saber qué fue de ellos. Durante un tiempo la vi por el barrio paseando a su hijo, pero acabé por perderles la pista. Muchas veces me pregunto qué se le pasó por la cabeza para ocultarle algo tan importante a sus padres, dejando pasar el tiempo hasta hacerlo irremediable. Quizá la solución esté en que sus progenitores eran como Sor Dolores y tampoco hubiesen hecho nada más que esperar a que diese a luz.

Todo esto viene a que seguro que hay muchas mujeres en el mundo como la chica de BUP. Asustadas por la reprimenda, no le cuentan a nadie su embarazo. A lo mejor, quién sabe, esperando perderlo. Si además de la suficiente información, se les diese la posibilidad de abortar sin necesitar la aprobación de sus padres y quienes a estos les influencian –léase, monjas fascistas de ochenta años, curas sin familia…-, podrían hacer lo que les pareciese oportuno, y seguir su vida, estudiar, crecer. Algunas lo tendrían porque quieren, pero otras se ahorrarían cargar el resto de sus días con una penitencia. Y de paso, muchos niños del mundo dejarían de ser una penitencia para sus padres…

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Una respuesta a El debate del aborto

  1. Jorge dijo:

    Sobre este post te he comentado en Tuenti 😉

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