Gorda

 
He visto un anuncio en el Tuenti de uno de mis contactos que me ha hecho reflexionar. El anuncio es de una clínica estética que te anima a ir a adelgazar con ellos. Como una imagen vale más que mil palabras os pongo el anuncio directamente.
 
Anuncio humillante
 
Me he intentado poner en contacto con María Teresa Campos, pero está enferma. Me gustaría que hubiera visto la forma que tienen de utilizar su imagen para promocionar un negocio.
 
La ‘trapería’ se utiliza demasiado en el mundo. Es repugnante ver cómo la gente utiliza a otras personas por el simple hecho de querer sacar dinero. Maldito dinero, lo ensucia todo.
 
Pero no solo por dinero. Sino por ascenso o descenso social. Hay gente que se anima constantemente a pisar a los demás solamente por vivir una vida que no se merecen. Y lo digo por experiencia.
 
He estado rodeado muchas veces de gentuza que no se merecían mi cariño. Y eso cambió todas mis perspectivas. Confié hasta el último momento. Puse la mano en el fuego por ellos: y me quemé.
 
Por desgracia, he aprendido la lección. Y digo por desgracia, porque hago nuevos amigos y no me fío de ellos. Y no se lo merecen. No consigo fiarme hasta el final de toda la gente que tiene un comportamiento parecido, o no. Ya no confío en el mundo. Como dice la canción de Amaral "Concorde", que todos conocéis porque durante meses adornó la entrada principal de este espacio, es el final de la inocencia. El Concorde, el avión de los sueños, se fue y no volverá.
 
Ojalá un día pudiera olvidar. Olvidar a toda la gente que alguna vez me ha hecho daño u olvidar a toda la gente que me ha hecho feliz pero que ya no tengo a mi lado. Por desear, desearía que se quedaran solos. Que lo perdieran todo. Que sepan lo que se están jugando. Me da asco, asco, pensar en ellos. Sé que no es el comportamiento adecuado, pero no lo puedo evitar. Ni aunque se estuvieran muriendo de sed les daría una sola gota de agua. Porque no se la merecen.
 
Pero yo soy de los que piensan que el tiempo pone en las cosas en su sitio. Y pronto aprenderán, por las buenas o por las malas.
 
He titulado este post ‘Gorda’ porque iba a hablar de otra cosa, de la que quizás hablo otro día. De otra cosa que está muy relacionada con lo que os acabo de narrar: la superficialidad humana. Al fin y al cabo, todo está conectado.
 
Mientras tanto no me quiero hacer mala sangre. El odio es una cosa que se lleva por dentro. Como dijo Virginia en el episodio 20 de Motivos Personales, una de mis series favoritas, "Se puede vivir sin amor, pero no se puede vivir sin odio". Si fuera un experto en algún campo filosófico otorgaría a esta frase y a sus autores un premio o algún otro galardón. Porque quizá es cierta. Aunque yo no quiero descubrirlo.
 
Prefiero vivir rodeado de gente a la que quiero. Actualmente no me va mal; al contrario, creo que todo está estupendamente. ¡Feliz fin de semana! Y recordad: "carpe diem".
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