‘Gran Hermano’ cambia la prueba en la casa 1

 
Miretxu sigue dudando si quedarse en la casa o no. Todos sus compañeros lo dicen: ella sólo pensaba permanecer en el programa un máximo de un mes. Pero ‘La yaya’ es una de las concursantes más queridas de esta edición y si se quiere ir, tendrá que abandonar.
 
La prueba de esta semana se llama “¡Ni un pie en el suelo!” y para Mirentxu ya es demasiado. Ningún concursante puede tocar el suelo con sus propios pies, pero en la ‘Casa Luxury’ lo tienen mucho más fácil porque cuentan con sofisticados aparatos (Segways, zancos metálicos, patines) para desplazarse de un lado a otro.
 
En la casa vieja, sin embargo, los concursantes deben caminar por encima de unos troncos para pasar del baño a la cocina y esto, para una mujer de 70 años, parece bastante complicado. “Yo pensaba que sólo teníamos que estar encima de los troncos o con las latas puestas en los pies durante dos horas por la mañana y dos por la tarde. Pero Julito me ha dicho que no, que tenemos que estar así todo el día. ¿Y si tengo que ir al baño? ¿Y si me levanto por la noche con ganas de hacer pis medio dormida? No puedo, no puedo.”, ha dicho Mirentxu en el confesionario.
 
La prueba le está costando bastante. Hay que mantener el equilibrio y a ‘La yaya’ le da miedo y se siente mal. “Es que no quiero que mis compañeros pierdan la prueba por mi culpa porque Julito me ayuda con todo pero yo no sé si podré, ¿cuánto tiempo vamos a estar así?”, ha dicho Mirentxu entre lágrimas. “Me voy a dar un batacazo que me acordaré de esta prueba toda la vida. Si yo entiendo a los jóvenes, si yo fuera joven lucharía hasta el final y estaría muy contenta de no tener que nominar pero yo lo que quiero es que me nominen".
 
Cuando Mirentxu parecía más desanimada, ‘Gran Hermano’ le ha dado la mejor de las sorpresas. ‘El súper’ ha citado a los tres habitantes de la casa antigua para comunicarles que la prueba va a ser distinta. “Volveréis a tener vitrocerámica y agua caliente y a cambio tendréis que fabricar vuestro propio pan”. La alegría de la donostiarra ha sido inexplicable. “¡Ay! ¡Qué bien, qué bien! Esto ya es otra cosa!”.
 
Con la ayuda de Julito, que está demostrando ser un magnífico compañero, puede que ‘La yaya’ aguante hasta el final.
 
Por otro lado, la convivencia en la casa 10 es un rollo. Anoche lo estuve viendo un rato y no hay quien se lo trague. ¿Por qué no conectan más con la otra casa? Todavía sigo deseando que llegue el martes para la noche del terror. Juas, juas. Espero que también asusten a los de la otra casa.
 
Por cierto, y para terminar, en El Confesionario de Kiko, se da la noticia de que Germán, en una sola noche, se enrolló con Amor y con Raquel.
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