No te metas en política

Irene y Pablo

Transcribo el mensaje completo que Podemos ha enviado a sus bases y luego añado un comentario:

Hubo un tiempo en España en el que nos contaron que era mejor no meterse en política y que si lo hacías, debías atenerte a las consecuencias.

En democracia las cosas son distintas.

En democracia, si eliges “bien” el partido, si tu proyecto para España mantiene los privilegios de los poderosos, entonces, en vez de riesgos, la cosa puede tener premio: títulos universitarios sin hacer exámenes, tarjetas black, jubilaciones doradas en consejos de administración de empresas del Ibex35, invitaciones al palco del Bernabéu, sobresueldos en B, trato de favor en los juzgados o simplemente que los medios de comunicación digan de ti que eres guapo e inteligente y te pongan primero en todas las encuestas.

Pero si eliges “mal” el partido, si lo que persigues es que tu país sea más justo y que todo el mundo pueda tener una vida digna, segura y completa aunque eso suponga reducir el poder y los privilegios de los de arriba, entonces, la cosa es bien distinta.

Si eliges Podemos y además los inscritos e inscritas te colocan en un nivel de responsabilidad alto, entonces tendrás que enfrentarte al acoso y la destrucción reputacional por la vía de los medios de comunicación. Esto en EEUU es muy viejo y tiene un nombre, la “política del escándalo”, para destruir las vidas personales de los adversarios políticos. La máquina del fango que explicó muy bien Umberto Eco y que tantas veces vimos funcionar en los medios de comunicación de Berlusconi en Italia contra jueces y políticos honrados que luchaban contra la corrupción.

Si eliges Podemos, lo que te puede pasar es que te persigan hasta el hospital y fotografíen las ecografías de tus futuros hijos para que las publiquen los medios de comunicación. Lo que te puede pasar es que te persigan (también) hasta tu casa, te saquen fotos de manera posiblemente ilegal, se las vendan por 15.000€ al amigo del comisario Villarejo -llamado Eduardo Inda- y, a las pocas horas, esté tu dirección completa (donde van a habitar pronto dos bebés) circulando por los grupos de whatsapp de toda España. Mientras todos los telediarios abren con la “polémica” de la casa que te has comprado honradamente.

¿Que dos cargos públicos tengan una hipoteca de 270.000 euros es motivo para abrir todos los telediarios durante tres días? Solo si eres Pablo Iglesias e Irene Montero y eres de Podemos. Entonces todo vale. A ningún cargo público se le hace esto, porque es acoso a sus vidas privadas.

En 2018, la manera que tiene el poder de intentar destruir a quienes quieren cambiar las cosas puede que sea más sutil o más sofisticada que en épocas pasadas. Pero el mensaje es el mismo: “No te metas en política. No te metas en Podemos. Ya has visto lo que le hemos hecho a Irene Montero y a Pablo Iglesias. El siguiente puedes ser tú”.

Hace tiempo que Pablo Iglesias me cansa. A Irene Montero ni la pudo ver. Como votante de Podemos y como persona de izquierdas (si eres de derechas es imposible que te plantees lo que voy a decir a continuación) he pensado mucho últimamente si merecía la pena volver a votarles o si debía dejar mi voto en blanco.

Pero lo que ha pasado esta semana me ha hecho reflexionar y decidirme. No solo votaré en la consulta que deseo que Iglesias y Montero sigan adelante, sino que me he decidido a volver a votar a Podemos con todas mis fuerzas. Y eso gracias a esta gran máquina del fango que ha intentado acabar con ellos.

Los medios de comunicación son grandes empresas controladas por grandes empresarios que no quieren perder sus privilegios políticos y económicos. Dichos privilegios peligran cuando gente honrada gobierna para la gente, como está sucediendo en Madrid y Barcelona, las principales capitales de España.

Como el dinero y el poder mandan, he decidido con mi voto seguir luchando contra ello. Decido seguir luchando contra gente no tiene escrúpulos a la hora de jugar con las vidas privadas de la gente. Decido seguir luchando contra la gente que antepone su dinero al resto de vidas humanas. Decido seguir luchando contra la gente que pide coherencia pero que no da ejemplo. Decido seguir luchando contra un sistema que quiere seguir siendo poderoso y corrupto a toda costa. Decido seguir luchando contra esos políticos que critican a Irene y Pablo por comprarse un chalet cuando ellos mismos tienen hipotecas más altas que las suyas.

Como apuntaba hace dos días Gerardo Tecé: “¿Se imaginan una tertulia hablando del chalet de Albert Rivera, vecino de Cristiano Ronaldo o Borja Thyssen? El problema no es el chalet, diría alguno, el problema es que siempre esté hablando de las clases medias y él viva junto a la élite económica. La exigencia de coherencia solo apunta a una zona. Ha sido así siempre. De algún modo tenemos muy interiorizada la idea de que los que piden mejoras de vida para quienes peor están, tienen que vivir con una mano delante y otra detrás. Si no, son hipócritas. Han de superar un casting de estética y comportamientos de lo que se espera de un pobre para ser coherentes. A Ada Colau llegaron a afearle que tuviera una casa al tiempo que pedía que otros también pudieran tenerla. De la boda del líder de IU Alberto Garzón, se habló equiparándola a la de un jeque. Comieron marisco, dijeron algunos, como si el marisco creciese en los árboles del barrio de La Moraleja y el líder de Izquierda Unida lo hubiera robado. No tiene sentido, pero el caso es que sucede. La trampa funciona”. Es preocupante que pensemos que por ser de izquierdas tenemos que renunciar a nuestros sueños y vivir como mendigos. Jamás deberíamos inmiscuirnos en las vidas privadas de dos personas que deciden vivir su vida de forma honrada mientras hay decenas de incoherentes investigados por jueces y fiscales.

Todo este asunto me ha hecho replantearme el tema y hacer que me reafirme en mi decisión de apoyarles hasta el final. Nos están manipulando para pensar que han hecho algo indigno o incoherente para que ellos se beneficien de tu frustración para seguir controlándolo todo.

No somos idiotas. Y no vamos a volver a caer en ello. Gracias a Internet, tenemos las herramientas oportunas para intentar evitar que toda esta mierda siga existiendo. Pero necesitamos de vuestra inteligencia para que no os creáis todo lo que os cuentan. Detrás de sus palabras solo estará esperándoles el dinero que es lo único que les importa; tú no estás en sus planes. No les ayudes con tus miedos. Sé listo.

Está en nuestras manos acabar con este estado de “timocracia” en el que estamos viviendo.

Anuncios
Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

YouTube empezará a cobrarte los vídeos dentro de poco

¡Bulo!¿Te has creído el título del post de hoy? ¿A que no? ¿Entonces por qué te crees los que te llegan por WhatsApp?

Seguro que en inmumerables ocasiones recibes mensajes de tu cuñado, por ejemplo, en los que te dicen que hay unos cachorros que van a ser sacrificados, un bebé que está muy enfermo, que la policía recomienda no visitar centros comerciales por alerta terrorista o, los preferidos, aquellos que aluden a partidos o personajes políticos.

Hoy me he decidido a escribir este post porque no me entra en la cabeza que seáis capaces de creeros todo lo que llega a vuestras manos. A ver si con esto podemos hacer un mundo de gente más inteligente que no se crea cosas sobre Venezuela, Catalunya o sobre lo que sucede en su mismo barrio.

Aquí tienes 10 consejos para que no te la cuelen:

1. No lo pases

Si en el mensaje aparece la palabra “Pásalo”, no lo pases. Es posible que sea un bulo. Sé consciente de que si el mensaje fuera real y lo tuviese que conocer la sociedad saldría en todos los medios de comunicación publicado. Si solamente te lo ha enviado un familiar o amigo por mensaje privado, creéme: es falso.

2. Copia y pega

Para mí es la regla de oro: cada vez que me llega uno de estos mensajes, lo copio y lo pego en Google. La primera entrada que te saldrá será aquella en la que se explica que es un bulo o hoax, como suele llamarse en Internet.

Además, si lo que te ha llegado es una foto, también lo puedes comprobar en Google: puedes subir dicha foto a Google y el famoso buscador te dirá en qué web fue publicada. Para ello entra en Google Imágenes (desde Google busca el enlace ‘Imágenes’ arriba a la derecha) y en el buscador pulsa en el botón en el que aparece el icono de la cámara. Te permitirá subir la imagen al buscador para que salgas de dudas.

Y cuidado con los tuits u otros mensajes publicados en redes sociales, porque los pantallazos también pueden ser falsos. Solo tienes que modificar el texto en el código HTML que te encuentres en la propia web a través de cómodas herramientas que los navegadores ponen a tu disposición. Tras hacerlo, puedes guardar la página, enviarla por correo o realizar el famoso pantallazo falsificado.

3. ¿Dónde están las fuentes?

Normalmente, en los mensajes de WhatsApp aluden a amigos o conocidos que les han enviado dicho mensaje. Pregúntale a quien te lo envió si conoce a ese supuesto amigo. La respuesta será ‘no’ porque el mensaje es una cadena que también le ha llegado a él.

Desconfía si no te dicen cuál es la fuente de información. Y si te la dicen, vuelve a desconfiar: antes de compartir, busca información sobre esa fuente. ¿Conoces al medio que difunde la noticia? No te fíes de esa “exclusiva” si solo la puedes ver en esa página web.

Si te dicen que ese mensaje lo envía el director de Facebook, WhatsApp, Instagram… desconfía también. Ellos tienen otras vías para ponerse en contacto contigo que enviando una cadena de mensajes entre los usuarios.

¿Y si no te dan fechas? Te dicen que sucedió “hace días”, “últimamente”… pero nada más. Seguro que es un bulo que lleva años difundiéndose, que la gente se sigue creyendo y, por supuesto, compartiendo.

Recuerda las dos reglas básicas para saber si estás leyendo una noticia falsa: si no tienen fuente ni tienen fecha, no te fíes.

4. Observa el mensaje en sí

¿Está lleno de faltas de ortografía? ¿Eso no te da pistas para cerciorarte de que es una información falsa? ¿Y qué me dices de esos mensajes escritos con acento y expresiones latinoamericanas pero que la gente envía por tu ciudad como si estuviese pasando allí? ¿Tampoco te hace sospechar?

5. Alertas falsas

Meter miedo en el cuerpo es uno de los principales motivos de los bulos. Que no salgas de casa por posibles atentados, que no le des luces a un coche que no las lleva porque te empezará a perseguir, que no compres una crema de Mercadona que es venenosa, que van a intentar entrar en tu casa con una citación judicial falsa… Recuerda, si estuvieses en peligro, ya lo sabrías… tú y todo el mundo porque saldría en las noticias.

De últimas, acude a las cuentas oficiales en redes sociales de la Policía Nacional y de la Guardia Civil porque ellos te ayudarán. Además, otra de sus actividades en sus cuentas es precisamente detectar los bulos más frecuentes y hacérselo saber a la población.

6. No te quedes en el titular

¿Has leído el titular de esta entrada? ¿Has llegado hasta aquí porque no te lo podías creer? Pues eso. Muchas webs de noticias falsas se aprovechan de que solo lees el titular en otra plataforma o red social para engañarte. Otras muchas se escudan en que son webs de “humor” para colártela porque quien lo sepa se reirá, pero si tú no lo sabes no te hará ni puta gracia y lo compartirás.

Estas webs no suelen decir que son de “humor” claramente. Lo tienen muy escondido, en la parte de abajo, donde dice “Aviso Legal”. Aunque lo más fácil es que te vayas a la portada de la web y leas el resto de las noticias. Si te huelen raro…

7. Noticias antiguas

Muchas de las noticias que estás difundiendo no son actuales. Fíjate en la fecha de la noticia antes de compartirla. Es posible estés difundiendo algo que haya pasado hace años pero que, debido a la actualidad, pueda colar como real aunque no lo sea. Estas noticias virales son las más difíciles de parar.

Además, estas noticias antiguas pueden crear una realidad distorsionada por puro interés ideológico, pero eso lo vemos en el siguiente punto.

8. Ideología

¿Te has preguntado si el medio que está difundiendo la noticia tiene alguna ideología política en concreto? Porque nadie se cree esas encuestas encargadas por determinadas empresas privadas que nunca preguntan a nadie a quien conozcas.

También puedes encontrarte noticias reales pero a las que se les van añadiendo pequeñas trampas con dicha intención. Estas son las más difíciles de detectar. Mi consejo: Maldito Bulo. Acude a ellos. Disponen de una poderosa herramienta que te puedes instalar en el navegador y que te estará avisando si la noticia que estás leyendo es un bulo.

9. Pide consejo

Si tienes dudas de que tengas un posible timo entre tus manos, pide ayuda a alguien de confianza antes de compartirlo. Cuatro ojos ven mejor que dos.

10. Por qué

¿Te has preguntado el motivo que lleva a esa web a publicar un contenido falso? Hay dos posibles razones por las que se suelen publicar noticias falsas: la primera por ideología y la segunda por clics.

Y es que es posible que la página a la que accedes cobre por tener publicidad alojada en la misma y cuantos más clics reciba más pasta pueden ganar. Otro motivo por el que una web busque clics sea por inflar el ego de los propietarios del sitio.

Pero, resumiendo, lo más importante de todo eres tú. Tú eres el responsable último de la difusión del engaño. Si no estás seguro de que lo que estás leyendo sea cierto, no lo compartas “por si acaso”.

#StopBulos #NoPiques #NoCompartas

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Ortega Cano vs. Mongolia

José Ortega Cano tiene la condición social y jurídica de personaje público por su pasado como torero famoso y por su frecuente aparición en múltiples medios de comunicación a propósito de cuestiones relativas a su anterior profesión y, sobre todo, por diferentes avatares de su vida privada y familiar que, con frecuencia, él mismo ha aireado o consentido su divulgación, convirtiéndolos así en objeto de conocimiento público. La jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos definen a los personajes públicos como “aquellas personas que alcanzan cierta publicidad por la actividad profesional que desarrollan o por difundir habitualmente hechos y acontecimientos de su vida privada, o que adquieren un protagonismo circunstancial al verse implicados en hechos que son los que gozan de esa relevancia pública”.

Pues bien, Ortega Cano ha presentado una demanda civil de protección al honor y a la propia imagen reclamando 40.000 euros de indemnización a “Mongolia” por la difusión del siguiente cartel:

Cartel del musical en Cartagena por el que Ortega Cano a demandado a Revista Mongolia

Como se puede ver, Ortega Cano aparece caricaturizado en su imagen y vinculado a unas expresiones que o bien las pronunció él -“estamos tan a gustito”- o se han convertido en frases hechas en la ciudad natal del torero, Cartagena -“antes riojanos que murcianos”- o aluden a un hecho público bien conocido: el accidente de tráfico provocado por Ortega Cano al conducir en estado de embriaguez y matar a otro conductor.

El hecho de que Ortega Cano sea, indudablemente, un personaje público tiene relevancia constitucional porque, como dispone el artículo 8.2 de la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, “el derecho a la propia imagen no impedirá: […] b) La utilización de la caricatura de dichas personas, de acuerdo con el uso social”.

Y es que la caricatura –“toda creación satírica realizada a partir de las facciones y el aspecto de alguien, deformando su realidad…”– goza de protección constitucional en tanto ejercicio de la libertad de expresión basado en la burla y la ironía sobre personas que tienen una dimensión pública y que, por ello, deben tolerar cosas que les puedan molestar, inquietar u ofender, siempre que no se llegue al insulto y esas expresiones se inserten en los usos sociales del momento.

En el cartel que nos ocupa no hay lesión alguna del honor de Ortega Cano pues no se divulgaron expresiones o hechos concernientes a su persona que la difamen o la hagan desmerecer en la consideración ajena (artículo 7.7 de la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen): se usa una expresión suya, otra vinculada a su ciudad natal y una tercera referida a un hecho público por él protagonizado y que supuso la muerte de otra persona.

Tampoco hay lesión de su imagen porque el cartel no sugiere hechos falsos ni le atribuye a Ortega Cano cosas de las que no sea responsable; además, esta concreta caricatura responde al uso social que tiene en nuestro país esa forma de expresión; basta asomarse a un quiosco o a una red social para ver que no se aparta de las miles de caricaturas sobre personajes públicos que han sido objeto de libre divulgación en los últimos años. Y como prevé el artículo 2.1 de la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen “la protección civil del honor, de la intimidad y de la propia imagen quedará delimitada por las leyes y por los usos sociales atendiendo al ámbito que, por sus propios actos, mantenga cada persona reservado para sí misma o su familia”.

Finalmente, en la demanda se reprocha el uso de la caricatura sin consentimiento del demandante y el eventual lucro obtenido con ello por la entidad demandada. La caricatura, por definición, es un ejercicio de la libertad de expresión que se realiza al margen o, incluso, en contra de la voluntad del caricaturizado, pues lo que pretende es, precisamente, poner en solfa y satirizar a esa persona; exigir el consentimiento para llevar a cabo una caricatura sería tanto como confundirla con el que podría ser su antítesis: el retrato, orientado a ensalzar a la persona representada. Entre las cosas que definen a una democracia frente a una dictadura está el hecho de que en la primera prima la caricatura de lo relevante y de los poderosos en los planos político, social, económico y cultural, mientras que en la segunda lo que se fomentan son el retrato y el halago de los que mandan.

Y que la caricatura suponga algún tipo de beneficio económico para su autor resulta de todo punto natural y es lo que permite que existan publicaciones o espectáculos cuyo sentido es, precisamente, la sátira. Lo relevante no es que haya lucro –¿podría sobrevivir un medio de comunicación privado, incluso público, si tuviera que compensar económicamente a todas las personas de proyección pública cuya imagen usa de forma cotidiana?– sino que no exista una intromisión ilegítima en el honor, intimidad y propia imagen del caricaturizado y en este caso creemos que no la hay.

Texto publicado en La Nueva España el 4 de diciembre de 2017 por Miguel Ángel Presno Linera, Profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo, acreditado como catedrático.

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Cacería social

Linchamiento digitalAyer vi una obra de teatro titulada Escenas de caza pero no vengo a hablaros de ella. De lo que os quiero hablar es del tema en torno al cual gira la obra de teatro. La función podía estar mejor o peor de lo que vi o podían haber hecho tal cosa u otra. Lo que hay que reconocer es que el tema era brillante y da para mucho.

En la propia sinopsis de la obra podemos leer:

Ser gordo, delgado, tener un lunar en el párpado derecho, sesear al hablar, ser homosexual, ser pelirrojo, ser albino en Uganda, ser foca en el ártico, ser esquimal en Nueva York, tener cuatro dedos en la mano izquierda, ser hombre y nacer en el cuerpo de una mujer, ser mujer y nacer en el cuerpo de un hombre, ser cristiano en una sociedad musulmana, ser laico en una sociedad cristiana, tener diversidad funcional, tartamudear, un sentido del humor particular, no tenerlo en absoluto, tener los dientes rotos, no tener dientes, un ojo de cada color… El motivo para ser el blanco de la diana es aleatorio.

Escenas de caza podría ser el título de cualquier escenario de nuestra España contemporánea donde todos somos carne de cañón para ser perseguidos, donde el acoso está a la orden del día en todos los ámbitos, donde ser diferente y ser honesto con lo que sientes puede acarrearte dolor a ti y todos los que te rodean…

¿Os suena? ¿Alguna vez habéis dejado vuestra opinión en una red social y se ha llenado el hilo de la conversación de criticas destructivas, llenas de insultos y sin piedad? ¿Alguna vez os habéis mostrado en público tal como sois y eso ha acarreado cientos de murmullos, envidias y rumores falsos sobre lo que no es?

Siento deciros que todo eso ha venido para quedarse y que tiene un nombre: “poscensura”. Se trata de todo tipo de actos de boicot, linchamientos (digitales o no) y campañas de descrédito simplemente por expresar tu opinión, sea acertada o no. Pero no deja de ser una opinión.

¿Qué pasa si publico un comentario en Facebook en el hilo de una noticia sobre un ‘micromachismo’ opinando que el objeto de la propia noticia no me parece lo que todo el mundo piensa? Pues sí: que ese comentario mío se llenaría de insultos, sin ningún tipo de límite moral, amenazas y descréditos. Probablemente, gente a la que no conozco de nada y que no me conocen de nada, me llamarían machista o me criticarían por tener en mi foto de perfil una imagen de mi espalda. Sí, un día me llamaron ‘míster espalda’, solo porque voy al gimnasio (es mi trabajo) y porque esa persona no estaba de acuerdo con lo que yo estaba diciendo.

Yo le contesté: “piensa en lo que acabas de hacer”. ¿Me lo diría a la cara? No contestó. Porque, evidentemente, no lo harían. La anonimia que proporciona Internet es maravillosa para que existan individuos de estos a cientos en cada rincón de una red social.

Todo esto se ha traducido en algo que jamás tenía que haber vuelto a nuestros días: el “miedo al qué dirán”. Y en esto se basa la “poscensura” que, según palabras de Juan Soto Ivars, periodista y experto, se ha convertido en una especie de linchamiento digital que “se refiere al miedo a la crítica de gente anónima, que de forma desorganizada muestra su rechazo a la opinión de otro, en lo que puede convertirse en una vorágine de cientos de tuits y post en Facebook, que terminan convirtiendo la crítica en viral”. Y pone como ejemplo el alarmante fenómeno del “linchamento digital” contra el concejal de Ahora Madrid, Guillermo Zapata, por tuits sobre el Holocausto e Irene Villa; la campaña contra la escritora de ficción juvenil María Frisa, acusada de incitar al maltrato escolar en su libro “75 consejos para sobrevivir en el colegio”; o la campaña de descrédito que ha sufrido Cassandra por sus chistes sobre Carrero Blanco.

Ni Zapata era un negacionista del Holocausto, ni Cassandra una loca perturbada, ni yo soy lo que me dicen que soy por publicar en mi página de Facebook homónima a este blog toda clase de chistes, críticas, sátira y humor negro sobre todo lo que cae en mis manos.

Si las redes (sí, esos seres anónimos que se aprovechan de ello) te acusan de algo que no eres no te importa. Es más, te puedes regodear en ello. Pero si la acusación da una imagen contraria a lo que eres y encima lleva premio (retuits, ‘likes’ y hasta una viralización de tu escrito) esto puede conllevar problemas como pérdida de peso, desasosiego o hasta alopecia.

Uno de los asuntos que a mí más me perturban es cuando la gente puede sentirse ofendida por tu opinión. Porque la gente se ofende con tu opinión. Si opinas algo con lo que no están de acuerdo, se ofenden y te insultan. Cuando opinas algo contrario a lo que ellos piensan, se ofenden y te insultan. Pero cuando alguna de estas incorrecciones las cometen ellos y se lo haces saber… sí, también se ofenden y te vuelven a insultar.

Y si ya lo haces porque eres un sátiro o simplemente porque haces humor de algo que no tiene importancia (porque lo que opine un desconocido no tiene importancia) se ofenden mucho más que nunca. Y digo yo, ¿ofenderse va a acabar con el machismo, el racismo, la homofobia o la desigualdad social? ¿O es que simplemente la ofensa es la manera que tienen estas personas de ‘luchar’ por lo que creen justo?

Lo que os voy a decir a continuación me cuesta muchas veces explicárselo a la gente que me rodea, así que voy a hablar claro y directo.

¿Te ofende que diga que la bandera de España es un puto trapo? ¿Te ofende que piense y que te diga que hablas de libertad de expresión sin tener ni puta idea de lo que es la libertad de expresión? ¿Te ofende que piense que tu estilo de vida vegano es absurdo porque no va a conseguir que desaparezca el maltrato animal? ¿Te ofende que haga chistes con los más desfavorecidos porque tú no lo eres? ¿Te ofende que diga que es una vergüenza haber nacido en España? ¿Te ofende que me meta con tus creencias religiosas porque considero que rezarle a un trozo de madera es de chalados? ¿Te ofende que diga que la letra del himno de España que ha compuesto Marta Sánchez me ha hecho vomitar la cena? ¿Te ofende que me sorprenda porque Rosa Díez siga viviendo (políticamente hablando, claro… no te vayas a ofender)? ¿Te ofende que llame ‘negros’ a los negros y no “personas de color”?

¿Te ofende lo que escriba, diga o piense una persona que no conoces en absoluto de nada?

El propósito de la sátira consiste en traducir un objeto a otro inferior en sí mismo para conseguir estos tres sentimientos en los demás: odio, rebelión o aversión, desprecio y risa. Porque los que, como dice la sinopsis de Escenas de caza, tenemos “un sentido del humor particular” no buscamos que os guste lo que decimos o hacemos, no buscamos que te rías, no buscamos que estés de acuerdo… no somos humoristas.

Buscamos enfadarte, que no te guste y que te provoquemos incomodidad. Quizá eso es lo que, volviendo al teatro, le faltó a la obra de ayer: que la gente se levantase de su butaca antes de que acabase el espectáculo y abandonase la sala. Buscamos que puedas seguir contando chistes de Lepe, de mariquitas, de catalanes y de corte machista. Buscamos que puedas seguir escribiendo tuits con lo que piensas realmente y en el momento en el que lo has pensado, aunque no sea políticamente correcto, aunque se salga de la norma y aunque no le guste a Inés Arrimadas. Buscamos educarte, aunque no lo hagamos.

Buscamos que puedas seguir expresándote con total libertad.

Gracias Revista Mongolia, gracias Charlie Hebdo, gracias Querido Antonio, Facu Díaz, Gerardo Tecé, Cassandra, Zapata, Daniel Serrano… gracias a todas las páginas anti-dios de Facebook, a todos los perfiles de Twitter en los que salen pollas. Gracias Pérez-Reverte, Jordi Évole por tu #OdioSalvados de hoy que no he visto (pero que veré), Bertín, Hazte Oír… Gracias, Rajoy.

Gracias a todos los que, siempre, siempre y siempre, decís TODO lo que se os pasa por la cabeza. Aunque empiece por puta, coño, hostia o joder. Gracias a todos los que nos intentáis poner una mordaza porque os la vais a tener que meter por el culo.

Pd: si no te ha gustado el post de hoy, dos cosas: la primera, tienes un problema que te debes hacer mirar ya; la segunda, ME-IM-POR-TA-U-NA-PU-TA-MI-ER-DA.

#HumorAmenazado

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

¡Hasta siempre, Dolores!

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , | Deja un comentario