Leo anonadado la siguiente carta publicada por Rafael Delgado, de Barcelona, en el diario ABC.
He comprado una tarrina de veinticinco DVD-R para realizar copias de seguridad de software. Por tanto, pregunté si podía no pagar el canon firmando una declaración jurada. Únicamente pudieron darme una factura con dicho canon desglosado. Pensé que serían unos céntimos por disco. Sí, sí… La tarrina me costó 20,69 euros, y de ellos, 2,85 son de IVA. De la «base imponible» de 17,84€, ¡15! son de «canon artículo 3020». Sólo ¡2,84! corresponden al precio de la tarrina de DVD. Al beneficio de la tienda, al transporte, a la fabricación, a las materias primas… Así, un producto que debería valer, con IVA, 3,29, pasa a costar 20,69€ (un incremento del 529 por ciento). ¿Cuánto me cobraron por la memoria USB, por la impresora que utilizo para sacar en papel trabajos académicos, por la regrabadora…? ¿Aún quieren prohibir el P2P? La única justificación de este canon sería que utilizara el disco para grabar música o películas con copyright descargadas de Internet. Para el canon sobre cámaras digitales, impresoras y escáneres de «gama baja»… no tengo explicación. Y el de los móviles, con el negocio de los «politonos», parece un sarcasmo…
Me recordó mucho al post que publicó Jorge Muñoz hace algunos días en su blog. Resumimos de nuevo la misma historia de siempre. Esta gente de la SGAE nos está cobrando antes de hacer algo que ellos suponen que vamos a hacer. Es decir, están violando uno de los principios fundamentales del estado español, la presunción de inocencia; y nos están llamando ladrones de una manera descarada.
El principal motivo de este canon, según ellos, es que se nos cobra para proteger a los artistas. Es decir, según estos señores, que se suponen que tienen carrera, los CDS solamente los usamos para grabar música. Pues bien, a los artistas se les protege de tal forma que cada vez que difundamos información suya, osea sus canciones en una boda, por ejemplo, debo pagar un canon por proteger su música (a parte de por difundirla y promocionarla). ¿Cuánto de este dinero llegará a manos del artista? Pero este no es el caso de hoy…
Os voy a poner otro ejemplo muy cercano. Imaginaos que yo hago una página web, o más cerca aún, este mismo blog desde el que os escribo y en el que últimamente estoy publicado relatos escritos por mí. ¿Yo no soy un autor? Muy bien, pues que me protejan a mí y que cobren a todos aquellos que entran a leerlo y a difundirlo por la red, ¿no? ¡Tranquilos, que no lo voy a hacer!
Un ejemplo más: las clásicas orquestas que acuden a los pueblos a tocar canciones para divertir a los lugareños. Esta gente también tiene que pagar un canon por utilizar las canciones de otros; por hacerles promoción, porque ¿quién no se ha comprado algún disco al oír alguna canción en una fiesta? ¿Debo pagar un canon por poner música en mi casa, durante una celebración familiar? Supuestamente sí, puesto que ya lo estoy pagando en el nuevo canon que se le está imponiendo a, prácticamente, todos los aparatos que tenemos en casa.
Osea que yo me compro un disco y quiero disfrutarlo con mis amigos, pero aún así tengo que pagar el maldito canon por escuchar la música con mis amigos.
En resumidas cuentas, que la SGAE (osea los ladrones) y la señorita González-Sinde, contra la que os podéis unir en Facebook, nos están robando por algo que no hacemos. Así que, ya que nos roban por un motivo, os animo desde aquí a que os descarguéis de Internet y os pirateéis de todo, todo lo que podáis y más. Ya que os cobran por algo, usadlo.
Sé que es políticamente incorrecto, pero al igual que hacía Peter Pan, creo que robarle a un ladrón, como bien decía el dicho, tiene mil años de perdón. ¿Y estos son los que quieren proteger nuestra cultura?



Pues lo dicho, Dani.Visto lo visto y visto lo que nos clavan por cada tarrina de CDs, DVDs o cualquier otra cosa que pueda poner en "peligro" los derechos de los autores, yo lo tengo claro: tengo vía libre para descargarme absolutamente todo lo que me dé la gana. ¿No me llaman ya ladrón? Así por lo menos que tengan algún motivo para hacerlo